El segundo trimestre del año ha continuado impactado por la Guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, pero con un desenlace de apertura de este y posibilidad de acuerdo. Así, el precio del petróleo (WTI) ha cedido un 31,45%, cerrando el trimestre en la cota de los 69,50$/barril, frente a los 101,38$/barril de cierre de primer trimestre y 57$/barril de final de 2025. Se interpreta que las presiones inflacionistas hacen pico, lo que favorece a los activos de riesgo, tanto de renta variable, como de renta fija.
En este sentido, el MSCI World acumula una revalorización del 13,32%, en dólares, siendo los sectores tecnologías de la información, industriales y financieras los que hay experimentado subidas mayores al 10%, mientras que petróleo y gas y eléctricas cierran el segundo trimestre con pérdidas. Especial mención merece el sector tecnológico, donde, que se ha revalorizado un 33,5%, en dólares, con fuerte dicotomía sectorial, puesto que semiconductores repunta un 87,8% (SOX Index) y hardware un 30,3%; mientras que media sube un 11,6% y software tan solo un 4,3%, haciendo patente la dicotomía entre beneficiarios de infraestructura IA y disruptados por la misma. El dólar se ha revalorizado un 1,14% contra el euro en el trimestre.
En renta fija, la guerra ha trastocado los planes de los bancos centrales. Las expectativas de inflación por la subida del precio de la energía han cambiado los mensajes de estos. El BCE ha acometido la primera subida de tipos, mientras en EEUU, el sesgo se ha puesto mucho más restrictivo.
A lo largo de este trimestre, la cartera de renta fija ha aportado un 1,23% de rentabilidad. Durante este trimestre hemos mantenido una estrategia activa de duración, moviéndonos en el rango 2,5-3 conforme el bono alemán se movía en un rango amplio.
En cuanto a la cartera de renta variable, importante la revalorización experimentada por lossectores de tecnología, y financiero; entre los valores que resaltamos son AMD, Alphabet,ASML y Citigroup.Por el contrario, energía, sanidad y consumo estable, han sido los sectores con peor comportamiento relativo, así, CRH, Accenture, Deutsche Telekom, Exxonmobil, se encuentran entre los valores que han drenado mayor rentabilidad. La exposición a renta variable en el entorno del 33%, con un sesgo muy balanceado entre growth y quality. La aportación de la cartera de renta variable en el trimestre ha sido de un 5,79%.
Las revisiones de beneficios para 2026 han continuado fuertes durante el trimestre. La lectura de fondo es constructiva, el repunte de inflación de los últimos meses refleja el shock energético derivado del conflicto con Irán, pero el componente subyacente no muestra señales de segunda ronda. Así, mayo podría marcar el pico del año en las lecturas de inflación. Nos mantenemos confiados en el potencial del fondo, manteniendo como catalizadores: a) inflación contenida y estancia no restrictiva de los bancos centrales y b) mantenimiento de expectativas alcistas de beneficios.