El primer trimestre del año se ha visto impactado por la Guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. El precio del petróleo (WTI) ha subido un 77,86%, cerrando el trimestre en la cota de los 101,38$/barril frente a 57$/barril de final de 2025. Esto hizo resurgir las presiones inflacionistas, afectando a los activos de riesgo, tanto renta fija como renta variable.
En este sentido, el MSCI World acumula una pérdida 3,88%, en dólares, siendo los sectores consumo discrecional, tecnologías de la información, financieras, servicios de comunicación y sanidad los que cierran con pérdidas; mientras que energía se revaloriza un 35,96%, seguido de electricidad y materiales y, en última instancia, consumo estable, industriales e inmobiliarias. El dólar se ha revalorizado un 1,67% contra el euro en el trimestre.
En renta fija, la guerra ha trastocado los planes de los bancos centrales. Las expectativas de inflación por la subida del precio de la energía han cambiado los mensajes de estos. El BCE ha pasado de descontar una bajada de tipo a descontar subidas tan pronto como la reunion de abril. En EEUU, ya no se descuenta ninguna bajada para este año.
En cuanto a la cartera de renta variable, tan sólo destacan en positivo los sectores de energía, utilities y todas las estrategias de derivados utilizados; entre los valores que resaltamos son Total Energies, ASML, Novartis, Exxon, Chevron.Por el contrario, tecnología, consumo discrecional, y sector financiero han sido los sectores con peor comportamiento relativo, así, Microsoft, Alphabet, Oracle, Eli Lilly y Accenture, se encuentran entre los valores que han drenado mayor rentabilidad. La exposición a renta variable en el entorno del 52%, con un sesgo muy balanceado entre growth y quality. La aportación de la cartera de renta variable en el trimestre ha sido de un - 5,85%.
Expectativas:
- En cuanto a renta fija:
Consideramos que el mercado ha puesto en precio demasiadas subidas por parte de los bancos centrales y creemos que la situación va a ser más temporal y que van a ser más dependientes de los datos. Si la situación se calma, el efecto debería de ser temporal.
- En cuanto a renta variable:
Las revisiones de beneficios para 2026 han continuado fuertes durante el trimestre, especialmente en EE. UU y Japón, si bien se han estancado recientemente. La situación ha tornado mucho más compleja de lo que se estimaba a final de 2025. La corrección acontecida debería ofrecer punto de entrada en un contexto de resolución del conflicto bélico y/o apertura del estrecho de Ormuz en el corto plazo. Nos mantenemos confiados en el potencial del fondo, manteniendo como catalizadores: a) inflación contenida y estancia no restrictiva de los bancos centrales y b) mantenimiento de expectativas alcistas de beneficios.