¿Sabes qué hacer cuando terminas de pagar la hipoteca?

Abonar la última cuota hipotecaria genera una sensación liberadora que los prestatarios llevan mucho tiempo deseando. Ahora bien, todavía queda algún fleco que no deberías olvidar. Te contamos lo que hacer cuando terminas de pagar la hipoteca, para que no te dejes ningún paso.

¿Sabes qué hacer cuando terminas de pagar la hipoteca?

El final de la hipoteca

Enhorabuena. Has devuelto tu crédito desde el primer al último euro y a partir de ahora tu vivienda es por fin absolutamente tuya. Experimentas una sensación satisfactoria y ves completamente despejado tu horizonte económico. Ya no le debes nada al banco. Sin embargo, eso no significa que tu casa esté totalmente libre de cargas.

¿Cómo? ¿No sabías que todavía debes realizar algunos trámites al terminar de pagar la hipoteca para dejarlo todo resuelto? No te preocupes más de lo necesario, el procedimiento a seguir es para todos, pero debes ser consciente de que te conviene llevarlo a cabo.

¿Qué hacer tras abonar la última cuota de tu hipoteca?

El trámite del cual te vamos a hablar no es obligatorio. Sin embargo, resulta altamente recomendable hacerlo y, posiblemente, te ahorrará gestiones y quebraderos de cabeza posteriores.

Ese trámite es modificar la inscripción registral para que tu casa conste en la documentación oficial como libre de cargas. Nuestra recomendación es que lo hagas, aunque también podrías no hacer nada, dejar las cosas como están y olvidarte del pago final de tu hipoteca.

¿Qué diferencias hay entre ambas opciones? Cuando has pagado el último importe dejas de tener que hacer frente a las exigencias económicas del banco. Sin embargo, la hipoteca no se autodestruye: en los registros oficiales, el inmueble continuará constando como aún hipotecado mientras no se informe y se tramite lo contrario.

Y de este modo seguirá si no haces nada al respecto. Por lo menos los siguientes veinte años, porque en ese momento prescribe este concepto y es el registro se cancela por caducidad.

¿Tiene importancia que esto sea así? En realidad, más de lo que te imaginas.

La cancelación de la hipoteca

Repetimos: no es obligatorio cancelar la hipoteca al terminar de pagarla, pero sí muy conveniente. Al hacerlo, dejas constancia definitiva de que no solo has saldado tu deuda con la entidad financiera, sino que también ha desaparecido esta por completo. A partir de este trámite, la vivienda está absolutamente libre de cargas.

¿Por qué es conveniente hacerlo? Porque si quieres llevar a cabo cualquier gestión u operación con ella, tropezarás permanentemente con esa condición legal no modificada. Imagínate que quieres vender la casa o rehipotecarla. No podrás hacerlo hasta que no cambies este indicador legal.

Lo que nada más terminar el pago de la deuda es un proceso rápido, sencillo y casi protocolario, se convierte con el paso el tiempo en una tarea costosa, complicada y, a veces, imposible. El simple paso del tiempo hace que, por ejemplo, la búsqueda y localización de documentación se haga más difícil. Y pueden otros factores externos que pueden impedirte con posterioridad tramitar lo que ahora es tan sencillo.

Así que, salvo que estés absolutamente convencido de que no vas a hacer ninguna gestión jamás con ese inmueble, procede a comunicar al Registro la cancelación de tu hipoteca tras hacer el último pago.

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

Existen tres cauces alternativos para llevar a cabo esta labor. Tú decides cuál de ellos te interesa, teniendo en cuenta los pros y los contras que se derivan de cada uno:

  • Hacerlo tú mismo. La cancelación de la hipoteca es un proceso administrativo, burocrático, que puede alargarse en el tiempo y exigir buenas dosis de paciencia y constancia. Pero si prefieres hacerla tú mismo, los pasos pasan por solicitar un certificado de deuda cero al banco, acudir al notario a solicitar la escritura pública de cancelación, liquidar en la oficina de la Agencia Tributaria de la comunidad autónoma el Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y entregar toda la documentación en el Registro de la Propiedad.
  • Encargárselo a tu banco. Es lo más frecuente. Solo tienes que acudir a tu entidad financiera y comunicar formalmente que quieres poner en marcha este procedimiento. El banco encargará a su gestoría la tarea y, a continuación, te descontará una provisión de fondos de alrededor de mil euros. Terminado el proceso, recibirás la escritura de cancelación del préstamo y tu inmueble estará, definitivamente, libre de cargas.
  • Contrata a una gestoría. Una opción intermedia es recurrir a profesionales especializados en estas tareas. También tendrás que hacer un desembolso económico y realizar ciertas acciones tú, como recopilar información.

Con independencia de si has comprado tu primera vivienda o no, ya sabes qué hacer cuando terminas de pagar la hipoteca. Da igual cuánto te haya costado tu hipoteca, cancélala en el Registro tras pagar el último plazo. Es nuestro consejo.

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