16 de febrero de 2026
Están ahí por lo que pueda pasar y cubren más situaciones de las que crees, en tus desplazamientos diarios, tus viajes o si vives de alquiler. Son tus primeros seguros.
Te has comprado tu primer coche. Has decidido que es el momento de independizarte y has alquilado un piso. Has adoptado un cachorro. O quieres hacer un viaje largo a otro continente. Si te has planteado una o varias de estas situaciones, ha llegado la hora de que te familiarices con los seguros.
Ya sabes que algunos son obligatorios, como el seguro a terceros de vehículos o patinetes. Pero, aunque otros no lo sean, puedes informarte, valorar tu situación y considerar la opción de contratarlos. No los percibas simplemente como un gasto más, sino como una inversión que puede sacarte de un apuro cuando lo necesites.
Los jóvenes españoles están cada vez más familiarizados con el seguro, aunque en muchos casos dependen del apoyo económico familiar para asumir los costes, según nos cuentan desde Estamos Seguros, iniciativa de la Unión Española de Entidades Aseguradoras y Reaseguradoras (UNESPA).
Los seguros de coche, salud y dispositivos electrónicos son las protecciones a las que están más habituados. ¿Y tú?
Igual crees que no cuentas con ningún seguro. Pero ¿tienes tarjeta bancaria o el Carné Joven Europeo? Si la respuesta es sí, probablemente ya tienes alguna cobertura, ya que la mayoría de tarjetas llevan seguros asociados. Y, si pagas con ellas en tus escapadas, pueden protegerte tanto dentro como fuera de España.
Consulta con tu banco qué te cubren. Algunos ejemplos son asistencia en carretera, seguro de accidentes y asistencia en viaje. Es importante que te informes a fondo sobre las coberturas que ofrecen para saber si son suficientes para ti o, en cambio, necesitas contratar un seguro más amplio.
Si tienes coche o moto, sabrás que conllevan muchos costes más allá de la compra del vehículo, entre ellos, el seguro obligatorio a terceros. En el caso de que seas responsable de un accidente –o, sin ir más lejos, golpees a un vehículo aparcando– este seguro se hace cargo de los daños personales y materiales causados al resto de implicados. Pero no te cubre ni a ti ni a tu coche.
Por eso, a veces es recomendable que consideres añadir ciertas prestaciones:
Existen muchos factores que influyen en la decisión de qué tipo de seguro necesitas: tu edad, el tiempo que lleves con el carné de conducir, el número de conductores, la potencia del vehículo… Recaba toda la información posible para saber por qué servicios estás pagando y por cuáles te conviene pagar.
Si te desplazas en patinete eléctrico, ahora solo puedes hacerlo si tienes el seguro obligatorio de responsabilidad civil específico para patinetes. Te protege ante posibles daños físicos o materiales a terceros. Por ejemplo, si atropellas a un peatón o si dañas un escaparate mientras circulas con tu patinete. Si quieres más protección, puedes contratar un seguro que además cubra daños físicos al conductor.
Recuerda que todos los patinetes, aunque los conduzcan menores de edad, deben tener un seguro y que el tomador de ese seguro debe tener más de 18 años. Por otro lado, antes de contratar la póliza, es necesario registrar el patinete en la Dirección General de Tráfico (DGT).
No tener seguro o no registrar el patinete podría conllevar multas de entre 250 y 800 euros.
Estás preparándote para hacer un viaje a la playa, pero metes en la maleta un par de sudaderas por si refresca alguna noche. Probablemente no las vas a necesitar, pero no te importa hacer el esfuerzo de llevarlas.
Con un seguro de asistencia en viaje debería pasar lo mismo: no tiene por qué ocurrirte nada, pero ¿y si te pierden el equipaje, te cancelan el vuelo o te surge una urgencia médica en otro país? Piensa cuánto podría costarte una hospitalización en Estados Unidos o Japón… Incluso hay coberturas específicas para los estudiantes Erasmus. Echas un vistazo a tu maleta antes de irte para asegurarte de que no te dejas nada importante, ¿verdad? Pues, si contratas un seguro de viaje, no olvides revisar el capital asegurado en caso de necesitar asistencia sanitaria u hospitalaria.
No lo confundas con el seguro asociado a tarjetas, sino que se trata de un seguro que puedes contratar antes de comprar el viaje o en el mismo momento. Dependiendo de tu destino y la duración de tu estancia, es recomendable contar con este gasto porque puede ahorrarte muchos disgustos.
No es lo mismo tener un seguro de hogar como propietario que como inquilino. Si estás viviendo en un piso de alquiler, presta atención al segundo para cubrirte las espaldas (y las de tus pertenencias).
La póliza que pueda pagar tu casero protege a la vivienda en sí y los bienes que ya estaban en ella (sofá, cama, armarios, televisión…). Sin embargo, si se sale el agua de la lavadora y el agua daña alguna de tus cosas –por ejemplo, tu portátil– y las deteriora… O si, sin querer, te dejas un grifo abierto o se incendia una sartén mientras cocinas y eso produce daños en el piso en el que vives y a tus vecinos… Mal asunto.
Para aportar soluciones y cobertura en estas situaciones, algunas compañías ofrecen seguros de hogar específicos para inquilinos. Asegúrate de que, como mínimo, incluya las siguientes prestaciones: responsabilidad civil, robo, incendio y asistencia en el hogar (por si, por ejemplo, te dejas las llaves dentro).
Adoptar un perro implica mucha responsabilidad, tanto afectiva como económica. De hecho, hay seguros específicos para estos animales.
El propio seguro de hogar puede cubrir los daños personales o materiales que pueda causar tu perro fuera de casa o a terceros. Pero podría interesarte también tener un seguro para mascotas con cobertura en asistencia veterinaria (consultas, revisiones, urgencias, especialistas o vacunas). Por sí sola, ya sabes que suele ser bastante costosa.
Si no cuentas ya con esta póliza, no pasa nada. Es decisión tuya. Sin embargo, próximamente será obligatorio el seguro de responsabilidad civil para perros. Es decir, de daños a terceros. Aunque aún está pendiente la aprobación del reglamento que hace efectiva la ley que incluye esta obligación (Ley 2/2023 de bienestar animal). Así que mantente alerta porque, igual que con el seguro básico del coche o el de patinetes, no te va a quedar otra que afrontar este trámite.
¿Has estado incluido en el seguro de tus padres y quieres mantenerlo? ¿Has ido alguna vez a un médico privado? ¿Necesitas flexibilidad horaria para tus revisiones o consultas periódicas?
Si ya tienes un profesional de confianza y que trabaja con una aseguradora, puedes plantearte pagar la póliza. Ya se sabe que en la sanidad privada todo tiene coste. Con un seguro médico, tendrás acceso a consultas y revisiones y, según la modalidad, también a pruebas y hospitalización.
Considerar las prestaciones que necesitas dependerá de tu historial y de cuánto sueles recurrir a visitas en las diferentes especialidades. O quizás prefieres únicamente un seguro bucodental. En el ámbito de la salud, las combinaciones son infinitas.
Detecta cuáles son tus necesidades, infórmate y tómate tu tiempo para decidir. Esto son solo algunos seguros “sencillos” y para el día a día que te pueden servir como iniciación en el mundo de la protección. Conforme te vayas adentrando más, comprobarás cómo existe un seguro para casi cualquier situación.