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Durante 2025, el volumen de financiación sostenible en España experimentó un notable crecimiento, hasta alcanzar los 76.968 millones de euros. Si bien la oferta de estos instrumentos financieros se encuentra en plena expansión, lograr acceder a ellos está estrechamente condicionado por la calidad de la información ESG que las compañías puedan suministrar.
• El crédito verde es el motor del crecimiento. La financiación verde ha dejado de ser un producto minoritario en España, impulsada principalmente por los préstamos y créditos bancarios que representaron el 57 % del total financiado en 2025.
• La transparencia ESG es el filtro principal. Para evitar el temido greenwashing, las entidades bancarias exigen métricas reales (como la huella de carbono o los planes de reducción energética) antes de conceder financiación y establecer sus condiciones.
• La CSRD beneficia incluso a las empresas no obligadas. Adaptarse a los criterios de la Directiva CSRD facilita el acceso al crédito verde, incluso para aquellas pymes que todavía no están obligadas a presentar este tipo de informes.
• Existen ventajas competitivas y financieras directas. Reportar adecuadamente los datos ESG no solo permite cumplir la norma, sino que otorga beneficios tangibles como bonificaciones en los tipos de interés, plazos de amortización más largos y una mejor posición frente a competidores e inversores.
La financiación sostenible en España alcanzó los 76.968 millones de euros en 2025, un 17% más que el año anterior, según el Informe Anual de Ofiso, el Observatorio Español de la Financiación Sostenible. El motor de ese crecimiento fueron los préstamos y créditos bancarios verdes, que sumaron 43.991 millones de euros (el 57% del total), lo que representa un crecimiento interanual del 21%.
La financiación verde ha dejado de ser un nicho dentro de la banca española y estas cifras reflejan que la disponibilidad de este tipo de herramientas financieras crece con fuerza, pero acceder a ellas depende cada vez más de la calidad de los datos ESG que la empresa es capaz de aportar.
"La sostenibilidad ya no es únicamente una cuestión reputacional. Cada vez más, disponer de información ESG fiable y trazable influye directamente en la capacidad de una empresa para acceder a financiación y hacerlo en mejores condiciones." Afirma Teresa Fernández, directora de banca de empresas de Ibercaja.
La financiación verde son los préstamos, créditos y bonos que los bancos conceden a empresas y proyectos con un objetivo medioambiental: energías renovables, eficiencia energética, movilidad limpia o reducción de emisiones.
Dentro de la financiación verde hay varios instrumentos habituales:
• Préstamos verdes (o préstamos corporativos ecológicos), destinados a un proyecto con un impacto positivo en el medioambiente (una instalación solar, una flota eléctrica, una reforma energética).
• Préstamos ligados a la sostenibilidad (SLL), que no financian un proyecto específico, sino que premian con mejores condiciones si la empresa cumple objetivos KPIs ambientales, sociales o de gobernanza marcados de antemano.
• Bonos verdes, deuda emitida por gobiernos, bancos o empresas para captar fondos destinados a financiar proyectos ESG.
• Líneas de crédito verdes, a menudo con el respaldo de instituciones como el ICO o el Banco Europeo de Inversiones.
Los bancos necesitan datos ESG fiables sobre su impacto ambiental, social y de gobernanza para decidir a quién prestan dinero verde y en qué condiciones, basándose cada vez más en los criterios de la taxonomía europea. Cuanto mejor documente una empresa su impacto ambiental, más fácil le resulta demostrar que cumple los criterios exigidos para acceder a estos productos y conseguir mejores condiciones.
Por eso, aunque muchas empresas ya no estén obligadas a reportar bajo la CSRD (Corporate Sustainability Reporting Directive o Directiva sobre Información Corporativa en Materia de Sostenibilidad), seguir sus criterios les facilita el acceso al crédito verde.
Los bancos huyen del greenwashing y necesitan métricas reales para poder valorar el impacto sostenible de una empresa.
En los informes de sostenibilidad es importante reflejar:
• El cálculo real de la huella de carbono de la empresa y su integración en una estrategia de descarbonización a largo plazo para mitigar riesgos climáticos.
• Los planes concretos de reducción de consumo energético (ej. instalación de placas solares, renovación de flotas de vehículos).
• Las políticas de gestión de residuos o economía circular.
• Las certificaciones (si las hay) que avalen estas prácticas.
Más allá del cumplimiento normativo, reportar bien los datos ESG y acceder a financiación verde aporta ventajas para cualquier empresa.
• Mejores condiciones financieras. Los préstamos ligados a objetivos de sostenibilidad (Sustainability-Linked Loan o SLL) suelen incorporar bonificaciones en el tipo de interés cuando la empresa cumple determinados indicadores ambientales, lo que reduce el coste de la deuda.
• Plazos más largos. Mejores condiciones de amortización y acceso a un volumen de capital mayor y más estable.
• Ventaja competitiva frente a otras empresas del sector. Tener el reporte ESG preparado permite responder con rapidez a las solicitudes de bancos, grandes clientes o licitaciones públicas frente a la competencia.
• Alcance 3. Muchas grandes empresas ya filtran a sus proveedores por criterios de sostenibilidad para garantizar una cadena de valor sostenible.
• Mejor relación con inversores y grandes clientes. Muchas grandes empresas ya filtran a sus proveedores por criterios de sostenibilidad; disponer de datos ESG ordenados facilita mantener y ampliar esas relaciones comerciales.
• Un paso por delante de la norma. Contar con informes ESG aun cuando no se está obligado a reportarlos asegurar que el negocio esté preparado para las normativas futuras, ahorrando tiempo y costes.