La auditoría interna, un aliado estratégico para la empresa familiar

El 92% del tejido empresarial en España está formado por empresas familiares y sostienen el 57% del PIB nacional. Según el informe “Auditoría Interna de la Empresa Familiar” publicado por el Instituto de Auditores Internos de España, el 83% de las empresas familiares cuenta con la función de auditoría interna desde hace más de tres años. Esto demuestra el compromiso que estas compañías tienen con su continuidad, la sostenibilidad y el buen gobierno.
 

En este artículo, te explicamos qué es la auditoría interna y por qué esta función debería estar integrada en el día a día de la empresa familiar y en la cultura corporativa. 
 

La auditoría interna es una herramienta profesionalizada que ofrece a las empresas familiares información indispensable para asegurar su sostenibilidad, el buen gobierno corporativo y la preservación del legado de la familia fundadora. 
Facilita el relevo generacional al actuar como un supervisor independiente durante las delicadas transiciones de una generación a otra, contribuyendo a separar la propiedad de la gestión y a reforzar la rendición de cuentas de directivos y accionistas. 
Mitiga los conflictos de interés y aumenta la transparencia. Contar con un observador objetivo que revise procesos críticos, como las remuneraciones o el cumplimiento del protocolo familiar, ayuda a evitar tensiones internas, a la vez que prepara a la compañía para posibles rondas de financiación o entrada de socios externos. 
Supervisa de forma integral las estructuras familiares y de gobierno corporativo. Además de las áreas de negocio habituales, en la empresa familiar es vital auditar el funcionamiento del Consejo de Administración, los planes de sucesión, las operaciones vinculadas y la cultura ética para mejorar la convivencia y proteger el valor a largo plazo. 
 

Dos mujeres realizando una auditoría en un despacho

¿Qué es la auditoría interna en una empresa familiar?

La auditoría interna en una empresa familiar es una función formal y profesionalizada que evalúa de manera independiente la gestión de riesgos, el sistema de control y el gobierno corporativo del negocio
A diferencia de una auditoría tradicional, su propósito principal es adaptarse a la cultura y los valores familiares para proporcionar la información estratégica necesaria que asegure la toma de decisiones óptimas, la sostenibilidad de la compañía y la continuidad del legado a largo plazo.
 

¿Por qué la empresa familiar debe realizar auditorías internas periódicas? 

La característica de “familiar” es una de las mayores fortalezas de estas compañías, pero es también una condición sensible: las relaciones familiares no siempre coinciden con la lógica empresarial. Por este motivo, la auditoría interna es especialmente importante: los valores y la visión de la familia fundadora deben combinarse con la necesidad de gestionar un negocio profesional.
 

En ese contexto, la auditoría interna es más que un “coste de control”, es un aliado estratégico imprescindible para: 

Garantizar la continuidad del legado
 

Ofrece a la propiedad poder asegurar de manera independiente la eficacia operativa, la fiabilidad de la información, el cumplimiento normativo y la salvaguarda de los activos. Es decir, aporta la confianza de saber que el negocio se gestiona de forma sostenible y alineado con los valores que lo crearon.
 

Facilitar el relevo generacional

 

El tránsito de la primera a la segunda generación y de esta a la siguiente son los momentos más delicados de la vida de una empresa familiar. La auditoría interna proporciona una supervisión objetiva del proceso, ayuda a separar gestión y propiedad y refuerza la rendición de cuentas entre accionistas familiares y directivos profesionales.


Mitigar conflictos de interés y reforzar la transparencia 

 

En entornos donde la propiedad, la gestión y los lazos familiares se mezclan, contar con un observador independiente que revise procesos sensibles —remuneraciones, beneficios, cumplimiento del protocolo familiar, sucesión— evita tensiones y protege la cohesión


Preparar la entrada de socios externos o el acceso a financiación


Una eventual ronda de financiación, una operación corporativa o una salida a bolsa exigen un nivel de transparencia y de control interno que la auditoría interna ayuda a construir y evidenciar ante terceros.
Además, como en todas las empresas, acompaña el crecimiento sostenible de estas, ya que ayuda a profesionalizar la gestión y mitiga la falta de estructura de las empresas familiares en los primeros años. También se detiene en los riesgos, la materialidad y el impacto para tomar decisiones sobre el sistema de gobierno, la gestión de riesgos y los controles, siempre alineando las inquietudes de la familia con la sostenibilidad real del negocio.

Áreas de la empresa que deben auditarse de manera interna


Antes de poner en marcha la función de auditoría, la empresa debe preguntarse qué auditar.  En una empresa familiar, el alcance de estos controles debe ser amplio, ya que miran tanto al negocio como a las dinámicas de la propiedad. Como recuerda el informe “Auditoría Interna de la Empresa Familiar”, las normas globales de auditoría interna están organizadas en cinco áreas fundamentales de la función: Propósito, Ética y profesionalidad, Gobierno de la Función de Auditoría Interna, Gestión de la Función de Auditoría Interna y Desempeño de los servicios de Auditoría Interna.
 

Dentro de estas, los aspectos específicos que toda empresa familiar debería incorporar a su plan anual son:
 

Gobierno corporativo y estructuras familiares
 

Una de las grandes oportunidades de la auditoría interna en este tipo de empresas. Incluye la revisión del funcionamiento del Consejo de Administración, las comisiones delegadas, el consejo familiar y, muy especialmente, el cumplimiento del protocolo familiar, la política de incorporación de familiares a la empresa, los planes de sucesión y la separación efectiva entre propiedad y gestión.
 

Conflictos de interés y relaciones con partes vinculadas
 

Operaciones con accionistas familiares, contrataciones de empresas del entorno, remuneraciones de directivos familiares, reparto de dividendos, asignación de beneficios. Es uno de los terrenos más sensibles y, precisamente por eso, donde más valor aporta la mirada independiente de una auditoría interna.
 

Cultura, ética e integridad
 

Canal de denuncias, código de conducta, prácticas de recursos humanos, gestión del talento y políticas de diversidad. La cultura es un activo intangible que en la empresa familiar tiene aún más peso y la auditoría interna puede ayudar a evaluarla sin invadir su esencia.
 

Además, opera sobre otros aspectos empresariales como la información financiera y el reporting; los procesos operativos y la cadena de valor; la gestión de riesgos; el cumplimiento normativo y el compliance; la tecnología y la digitalización; la estrategia; la sostenibilidad o la reputación. 


Las áreas a auditar deben estar bien definidas, priorizándolas en función del riesgo y los objetivos estratégicos de la familia y del negocio. A la hora de poner en marcha o consolidar la función de la auditoría estratégica, esta es una de las decisiones más importantes.  Y, recordando una idea clave del informe, esta decisión no debe limitarse a “detectar errores”, sino a proteger la continuidad del negocio, mejorar la convivencia entre familia y empresa y generar valor a largo plazo.