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Desde elegir la casa perfecta en función de tus necesidades y presupuesto hasta solicitar una hipoteca o elegir un seguro de hogar.
Estás a punto de tomar una de las decisiones más importantes de tu vida: comprarte una casa. Seguro que en un momento como este son muchas las preguntas que te haces y te surgen dudas que te gustaría resolver. ¿Qué tipo de casa necesito? ¿Podré comprarla? ¿Podré pagarla? ¿Qué tipo de hipoteca me conviene más? ¿Qué trámites tengo que hacer?
Para que la compra de tu casa sea más fácil, hemos preparado esta guía que te ayudará a despejar tus dudas y a tomar la decisión que mejor se adapte a tu vida y a tus necesidades.
Son muchas las opciones de vivienda que existen. Hacerte unas sencillas preguntas puede ayudarte a decidir qué tipo de casa necesitas y cuál se adapta mejor a tus circunstancias:
Si has respondido a todas, ¡enhorabuena! Ya estás listo para encontrar tu nueva casa.
La vivienda es probablemente el mayor desembolso de dinero que vas a realizar en tu vida. Habitualmente se necesita solicitar un préstamo para poder pagarla, en concreto, un préstamo hipotecario, que te permite un mayor plazo de devolución y mejores condiciones que un préstamo personal.
Para ello, se evaluará la capacidad que tienes de hacer frente al pago en función de tu situación personal y financiera y se establecerán unas condiciones y características de la operación para que puedas devolver la financiación sin problemas.
¿Qué importe podrás solicitar? Para saber el importe que te pueden conceder se tienen en cuenta tres cosas:
Para calcular tu capacidad de pago se tendrán en cuenta tus ingresos netos y otras financiaciones que tengas concedidas, además de tu capacidad de generar recursos, tu estado civil, tu edad, tu profesión o el tipo de contrato laboral que tengas. La cuota de tu hipoteca no debería superar el 35% de tus ingresos.
Es un valor que permitirá saber hasta qué importe de financiación te puede conceder el banco.
El porcentaje de financiación es el cociente entre el importe que has solicitado y el valor de tasación. Generalmente los bancos no conceden préstamos para adquisición de vivienda con un porcentaje de financiación de más del 80% del valor de tasación y/o compra (el menor de los dos). No obstante, el importe del préstamo puede depender de otros factores (primera o segunda residencia, avales...). En el caso de los jóvenes podría financiarse hasta el 95% y en algunos casos hasta el 100% para facilitar el acceso a la vivienda aunque no dispongan de ahorro previo siempre que cuenten con capacidad de pago.
Además, hay que considerar que la compraventa lleva asociada unos costes adicionales en concepto de impuestos, notaría, registro y gestoría que corren a cuenta del comprador. Tu banco te aconsejará sobre las mejores opciones valorando estas y otras premisas.
La elección de una casa suele ser una decisión muy meditada pero, además de tener en cuenta tus gustos y necesidades, es necesario realizar algunas comprobaciones para evitar sobresaltos posteriores.
En el Registro de la Propiedad podrás comprobar si la vivienda está inscrita a nombre del vendedor y si está libre de cargas. Si la vivienda no estuviera a nombre del vendedor o si tuviera cargas registrales que haya que cancelar, habrá que hacer trámites previos a la compra de la vivienda que conllevan gastos que debería pagar el vendedor.
No siempre están inscritos en el registro de la propiedad, por lo que hay que confirmar con el vendedor que la vivienda no está arrendada.
Es conveniente obtener una certificación catastral descriptiva de la vivienda en la oficina del Catastro de Bienes Inmuebles o a través de su sede slectrónica.
Antes de comprar debes comprobar en el Ayuntamiento que no existe pendiente de pago ningún recibo de años anteriores del impuesto de bienes inmuebles (IBI). Si existieran y, en caso de que los vendedores no las paguen, lo habitual es pactar que se descuenten del precio de compra.
Consulta con el administrador si hay cuotas pendientes de la comunidad de propietarios. Si existen, la vivienda responde de esas cantidades adeudadas del año en curso y de los tres anteriores.
El vendedor tiene que facilitarte el certificado de eficiencia energética. Además, también es conveniente consultar la cédula de habitabilidad o la licencia de primera ocupación.
Tu banco analizará tu situación económica particular, así como la situación del inmueble que deseas comprar. De este modo, podrán presentarte la mejor alternativa de financiación que se adapte tanto a tu situación financiera como a las características de la vivienda que vas a adquirir.
Una vez tomada la decisión y con la documentación aportada, se encargarán de analizar la operación concreta y entregarte una oferta vinculante con todas las características y condiciones económicas concretas de tu hipoteca.
La Tasa Anual Equivalente (TAE) te ayuda a comparar diferentes préstamos, con condiciones diferentes de tipo de interés, comisiones, gastos, plazos y forma de amortización.
Revisa:
Una de las dudas más frecuentes es si la hipoteca es mejor que tenga tipo fijo o variable.
Las hipotecas a interés fijo proporcionan una travesía sin sobresaltos por los cambios que el mercado pueda sufrir, lo que puede resultar muy interesante para evitar incertidumbres en operaciones como la hipoteca, que son a largo plazo.
Las hipotecas a tipo variable son las que tienen un tipo de interés que varía periódicamente (cada seis meses o cada año) desde la fecha de la firma del préstamo.
Las hipotecas variables combinan ambas modalidades. La elección dependerá no solo de tus circunstancias personales, sino que también depende mucho de la expectativa de evolución de los tipos.
En general, puedes pedir hasta el 80% del valor de tasación de la vivienda, siempre que las deudas totales en las que vayas a incurrir no superen el 30- 35% de tus ingresos. Si eres joven, consulta condiciones especial para pedir un importe de financiación mayor.
La asunción de los gastos asociados que conlleva la constitución de una hipoteca se distribuyen en: gestoría, registro, tasación, impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD) y notaría. El reparto de gastos, que está regulado por la ley, se hace de la siguiente manera:
¿Sabré hacer todos los trámites para comprar mi casa? No tienes por qué preocuparte, tu banco te facilitará el proceso y los trámites necesarios.
Y, por supuesto, tu banco seguirá acompañándote en todo lo que necesites relacionado con tu nueva vivienda como el cambio de domiciliaciones de los recibos básicos o el seguro de hogar para tu vivienda.
Cuando tienes una vivienda, contratación de un seguro de hogar es altamente recomendable, pues es necesario estar cubierto en caso de tener un problema en casa o incluso causarlo a algún vecino, ya que tendrás que correr con los gastos.
Esto cambia si existe una hipoteca sobre la vivienda. Entonces, la ley obliga a asegurar la vivienda, incluso a reflejar en la póliza la existencia del préstamo hipotecario. La propia vivienda es una garantía del préstamo, por lo que es obligatorio preservar su valor, evitando la exposición a riesgos que puedan devaluarlo. Además del seguro básico de daños que tienes que contratar, debes valorar la posibilidad de proteger tu casa de los riesgos a los que está expuesta (robo, accidentes domésticos, daños a terceros, etc.)