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Las metas son distintas en cada momento y hay productos financieros que pueden ayudarte a alcanzarlas.
Cuando se trata de ahorrar, las personas mostramos conductas distintas según nuestro nivel de ingresos, los objetivos que perseguimos o las preocupaciones que tenemos. Muchas de estas variables dependen, en gran medida, del momento vital en el que te encuentres.
Cada fase del ciclo vital tienes soluciones financieras que se adaptan a las necesidades de ese momento. Por lo que respecta al ahorro, es necesario analizar diversas variables como tu capacidad económica, tu situación familiar, tu comportamiento ante el riesgo, etc.
Cuando hablamos de ahorro a lo largo del ciclo vital, existen dos fases bien diferenciadas. Por un lado, está la fase de acumulación y, por otro, la fase de desacumulación.
Se trata de esos años en los que puedes ir construyendo un ahorro. El ritmo y la intensidad pueden ir cambiando. Para un joven de 20 años ahorrar puede significar “iniciar una rutina de ahorro con poco esfuerzo”, mientras que para una persona de 45 o 50 años ahorrar puede representar “el momento de diversificar para obtener mayores rentabilidades” o “el arranque de un fondo para la jubilación”.
Actualmente existen diferentes soluciones de ahorro para esta fase de acumulación, diseñadas para satisfacer tus necesidades y tus objetivos. Entre ellos, están seguros de ahorro sistemático, los planes de pensiones o los fondos de inversión.
Aunque el ahorro te pueda parecer algo muy lejano cuando tienes 20 años, también puedes tener metas financieras cuando eres joven. Con los primeros ingresos es cuando puedes iniciarte en el hábito del ahorro y lo más fácil es hacerlo cuando tienes un objetivo. Por ejemplo, para comprarte una moto o tu primer coche o hacer tu primer gran viaje.
Para empezar a ahorrar entre los 20 y los 30 años, en tu banco encontrarás productos como los PIAS (Plan de Individual de Ahorro Sistemático) o los seguros de ahorro sistemático. Son como unas huchas con las que iniciarte en el mundo del ahorro y la inversión.
Cuando llegas a los 30 es un buen momento para empezar a planificar y rentabilizar tus inversiones. Probablemente estarás pensando en comprar tu primera vivienda (o, al menos, empezar a ahorrar para la entrada).
A medida que vayan pasando los años, te van surgiendo nuevas metas vitales, como tener hijos. Y es más que seguro que tendrás otras necesidades, como cambiar de coche o ahorrar para costearles los estudios. En este momento, además de continuar con planes de ahorro, puedes añadir un plan de pensiones o comenzar a invertir en fondos de inversión.
A partir de los 50 años es el momento de consolidar tus ahorros e ir ajustando tus estrategias de inversión. Quizá estés valorando comprar una segunda residencia y casi seguro que estarás pensando en cómo quieres vivir tu jubilación. En esta fase, puedes optar por seguros de ahorro inversión, planes de pensiones y fondos de inversión.
Cuando llegas al final de tu etapa activa, suele ser el momento de desacumular el ahorro acumulado, convirtiendo ese dinero en un complemento para tu jubilación.
A partir de los 65 o llegado el momento de la jubilación, es cuando puedes desacumular tu ahorro. Dicho de otra manera, puedes contar con ese dinero que has ido acumulando a lo largo de los años para complementar tus ingresos y mantener así tu nivel de vida y cuidarte. Entre los objetivos habituales de esta etapa, están esos merecidos viajes con los que sueñas, cuidados para tu salud y bienestar y, si es necesario, contar con asistencia. Para ello, cuentas con productos como las rentas vitalicias,. que no solo te proporcionan una fuente de ingresos adicional, sino que además tienen ventajas fiscales y te ayudan a planificar tu herencia.
Sea cual sea el momento vital en el que estés, el ahorro tiene un papel importante y, ante cualquier duda sobre cómo afrontarlo, siempre puedes contar con un experto que te asesore.