Transformar la mirada en voz: la tecnología cambia la vida de personas con parálisis cerebral

Este proyecto de la Fundación Aspace permite una mayor autonomía a personas con parálisis cerebral a través de una tecnología que identifica hacia dónde dirigen sus ojos.

Esta historia comienza con miradas silenciosas y termina con sonrisas. Las de niños y niñas o adultos con parálisis cerebral que, gracias a una importante innovación tecnológica, consiguen a través del movimiento de sus ojos realizar otras acciones relevantes en su día a día: comunicarse, jugar, aprender y participar en su entorno de una forma que antes parecía inalcanzable.

Persona probando tecnología de Aspace que permite mover fichas con la mirada

"Se abre todo un mundo de posibilidades". Así resume Julia Lasheras, logopeda de la Fundación Aspace Zaragoza, los efectos del dispositivo ComuniQa Eye XL, cuyo desarrollo se enmarca en el proyecto Aspace Net y ha contado con el apoyo económico de Ibercaja a través de “Tu dinero con corazón”. Tras este nombre, se encuentra la iniciativa de inversión solidaria de Ibercaja que destina una parte de la comisión de gestión del Plan de Pensiones y el Fondo de Inversión Ibercaja Sostenible y Solidario a proyectos como este.

De activar un juego a ser autónomos

¿Cómo se consigue transformar miradas en voces? ComuniQa Eye XL incorpora una pantalla de 20 pulgadas con una cámara que detecta con precisión dónde pone su vista el usuario. Allí donde mira, un mecanismo se pone en marcha, ya sea para seleccionar un icono, activar un juego, formar una palabra o incluso subir una persiana.

Julia Lasheras recuerda que, en los niños, el aprendizaje se desarrolla siempre a partir del juego. Cuando uno de ellos mira un objeto en la pantalla, este reacciona: mirando una fruta, se aplasta; si surge una columna de burbujas, cambia de color. Y es a partir de ese pequeño descubrimiento, con el que son conscientes de que son ellos quienes provocan la acción, como se inicia el camino hacia la autonomía.

Esta novedosa tecnología no solo les da pie a comunicarse, sino que también pueden involucrarse más en la actividad que están realizando. Así, son capaces de navegar por internet, acceder a contenidos educativos o incluso encender luces que estén conectadas al dispositivo. El soporte regulable del aparato permite utilizarlo en una silla de ruedas, en una mesa o en distintos espacios del centro, de manera que se adapta a cada usuario y a cada momento del día.

Para llegar hasta el desarrollo final de este proyecto, se han ido valorando las necesidades comunicativas de cientos de personas con parálisis cerebral en quince entidades de la Fundación Aspace en diez comunidades autónomas. A partir de ese análisis, se han distribuido equipos de alta tecnología y se ha formado a un centenar de profesionales, con un completo programa, para que sepan configurarlos, adaptarlos y acompañar a los usuarios en su proceso de aprendizaje.

“Que una persona no pueda hablar no significa que no tenga nada que decir”

Así, a través de la novedosa iniciativa, Aspace constata una idea que esta fundación sin ánimo de lucro suele repetir con frecuencia: que cuando una persona no puede hablar no significa que no tenga nada que decir. “Gracias a sistemas alternativos de comunicación como este, la calidad de vida de las personas que tratamos es mejor, nuestro trabajo es más fácil y las familias están más tranquilas”, explica la gerente de Aspace Zaragoza, Mónica Iglesias.

El presidente de Ibercaja Banco, Francisco Serrano, destaca por su parte la importancia de un proyecto a través del cual personas que sufren parálisis cerebral en distintos grados “pueden salir de su interior y ser más felices y más autónomas”.

“Tú dinero con corazón”: dinero que sirve para transformar vidas

A través de “Tu dinero con corazón”, Ibercaja ha destinado desde 2020 cerca de 5,6 millones de euros a 152 proyectos sociales. Son los propios partícipes del Fondo de Inversión y del Plan de Pensiones Sostenible y Solidario los que deciden, mediante una votación, a qué causas se destina la suma económica que las gestoras donan cada año. Comprueban así cómo el dinero, además de generar un colchón para su futuro, también puede servir para transformar vidas.