El cambio climático afecta a los puestos de trabajo. Así puedes adaptar tu empresa

La emisión de gases de efecto invernadero se incrementa cada año en torno a 2ppm, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, y también lo hacen los termómetros: solo entre 1961 y 2024 la temperatura media de la Tierra ha subido 1,6 °C. Además, cada vez sufrimos olas de calor más tempranas y prolongadas y las inundaciones, sequías y tormentas se repiten con mayor frecuencia. Todo ello repercute directamente en el empleo, en la salud de las personas trabajadoras y en la forma de organizar las tareas. Según estima la Organización Mundial del Trabajo (OIT), el calor excesivo se asocia ya a casi 19.000 muertes laborales al año en el mundo. Frente a este escenario, conocer cómo el clima afecta a las personas empleadas se ha convertido en una cuestión esencial de salud y seguridad laboral.
 

Los costes económicos, medioambientales y sociales de no adaptarse al cambio climático podrían estar en los 250.000 millones de euros anuales y que podrían perderse hasta 410.000 empleos en la UE para 2050.
• Los sectores de agricultura y ganadería, construcción e infraestructuras y turismo son algunos de los más afectados por las consecuencias del cambio climático. 
• La legislación laboral en España se ha adaptado para proteger a las personas trabajadoras frente a las consecuencias del cambio climático en los puestos de trabajo.
• La protección específica que se ha incorporado es el “permiso climático” que permite a las personas ausentarse del centro de trabajo cuando resulta imposible acceder por efectos meteorológicos adversos. 
 

Cosechadora trabajando en el campo al atardecer

El incremento de las temperaturas es la principal causa de alteraciones tanto en los trabajos al aire libre como en actividades urbanas e interiores; el estrés térmico incrementa la fatiga, el riesgo de accidentes y diversos problemas de salud

Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo, al menos un tercio de los trabajadores europeos declara estar expuesto a riesgos relacionados con el clima y un 31 % manifiesta preocupación por su impacto en la salud y la seguridad. 

En este contexto, las estrategias de adaptación permiten a las empresas anticipar las consecuencias adversas que ya son inevitables y tomar medidas para proteger la salud, la seguridad y el empleo de las personas trabajadoras.
 

¿Cómo está afectando a las empresas el cambio climático?
 

La Comisión Europea ha estimado que los costes económicos, medioambientales y sociales de no adaptarse al cambio climático podrían ascender a 250.000 millones de euros anuales y que podrían perderse hasta 410.000 empleos en la UE para 2050. 

Estas estimaciones, sin embargo, no tienen en cuenta la distribución del impacto dentro de Europa ya que, según la guía de la Confederación Europea de Sindicatos "Adaptación al cambio climático y al mundo laboral", son los países del sur de Europa —España entre ellos— los que soportarán el mayor coste de las consecuencias del cambio climático. Además, hay sectores productivos que están particularmente expuestos. Los más sensibles son los que dependen directamente de los recursos naturales y del clima:

Agricultura y ganadería: la variabilidad de las cosechas, las sequías, las olas de calor y las heladas afectan a la productividad y a los precios. Además, los trabajadores agrícolas, sujetos a calendarios estrictos, a veces no pueden retrasar sus tareas, aunque la temperatura sea muy elevada.
Construcción e infraestructuras: este es un sector muy vulnerable al calor extremo, las inundaciones y las tormentas. La productividad laboral empieza a caer por encima de un umbral de unos 25 °C.
Turismo: especialmente relevante en el sur de Europa, donde representa una gran parte del PIB y del empleo. El aumento de las temperaturas en verano y los fenómenos extremos amenazan su viabilidad.
 

Además, los sectores del transporte, energía y agua, pesca y silvicultura, sanidad, banca y seguros e industria se están viendo alterados de forma directa o indirecta por desastres naturales, escasez de recursos o interrupciones en las cadenas de suministro. 
 

¿Cómo pueden prevenir las empresas los efectos negativos del cambio climático sobre la salud?
 

Entre los efectos más documentados del estrés térmico están el agotamiento, las erupciones cutáneas, la fatiga, los desmayos y, si la temperatura corporal supera los 39 °C, el golpe de calor o el colapso. La exposición prolongada al calor puede agravar enfermedades crónicas y, a largo plazo, dañar el sistema cardiovascular, respiratorio y renal. A todo ello se suman riesgos secundarios, como la mayor presencia de vectores de enfermedades (garrapatas, mosquitos) o el aumento de los trastornos alérgicos.


En España existe un marco legal que respalda la protección de los trabajadores al reforzar las obligaciones de las empresas frente a los fenómenos meteorológicos adversos, incluidas las temperaturas extremas. 

Sobre esa base, las empresas deberían aplicar medidas como las siguientes:

Una evaluación de riesgos laborales adaptada, que tenga en cuenta no solo las temperaturas u otros fenómenos meteorológicos adversos, sino también las características de cada tarea y las condiciones individuales de cada persona trabajadora (su estado biológico conocido).
La adaptación de la organización del trabajo: revisar horarios y turnos, establecer pausas, garantizar el acceso a agua, a zonas de sombra o a climatización y ajustar la carga física de las tareas.
La prohibición de realizar determinadas tareas en las horas de más calor como medida preventiva derivada de esa evaluación.
La adaptación de las condiciones de trabajo cuando se activen avisos de nivel naranja o rojo de la AEMET o de los organismos autonómicos competentes. En esos casos, si el resto de medidas preventivas no garantizan la protección, la empresa está obligada a adaptar las condiciones de trabajo, incluida la reducción o modificación de la jornada.
La provisión de equipos y ropa de protección adecuados (por ejemplo, ropa con protección frente a la radiación UV) y la información a los trabajadores sobre los riesgos y medidas preventivas.
 

¿Qué sucede si un efecto meteorológico impide el acceso al puesto de trabajo?
 

Además de las consecuencias de las altas temperaturas sobre las personas trabajadoras, los efectos climáticos adversos pueden impedirles llegar a su puesto de trabajo; lo hemos visto en las inundaciones, DANAS o temporales de los últimos años. Para estos casos, el ordenamiento laboral español incorporó a finales de 2024 una protección específica: el conocido como permiso climático.
 

En la práctica, supone lo siguiente:


Hasta cuatro días de permiso retribuido cuando resulte imposible acceder al centro de trabajo o transitar por las vías necesarias para llegar a él como consecuencia de las recomendaciones, limitaciones o prohibiciones de desplazamiento dictadas por las autoridades competentes, o cuando concurra una situación de riesgo grave e inminente, incluidas las derivadas de una catástrofe o de un fenómeno meteorológico adverso.
Puede prolongarse mientras persistan las circunstancias que lo motivan. Si la imposibilidad de trabajar presencialmente continúa más allá de esos cuatro días iniciales, la empresa podrá recurrir a un ERTE por fuerza mayor.
El teletrabajo es una alternativa posible siempre que la actividad sea compatible y el estado de las comunicaciones lo permita. En ese caso, la empresa debe cumplir con la normativa de trabajo a distancia, incluida la dotación de medios y equipos. Si no es posible teletrabajar, la persona conserva el derecho al permiso.
 

Además, las empresas deben informar a los representantes de los trabajadores sobre las medidas previstas ante alertas climáticas en cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.