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La innovación empresarial no ocurre en solitario, sino mediante alianzas entre grandes empresas y scaleups. En un mercado altamente regulado, la tecnología habilita y la inteligencia artificial transforma, pero es el uso estratégico de la información lo que realmente marca la diferencia. Por ello, las organizaciones deben asentar una sólida cultura del dato para asegurar su competitividad como quedó de manifiesto en la jornada organizada por la fundación Empresa&Sociedad en Madrid.
• Innovación en red. La innovación nace del encuentro y la colaboración entre la experiencia acumulada de las grandes corporaciones y las soluciones disruptivas que diseñan las scaleups.
• Uso diferencial del dato. Aunque la tecnología abre puertas y la regulación genera confianza, la verdadera ventaja competitiva reside en cómo se aplican los datos para reinventar productos y entender mejor a los clientes.
• La entidad ambidiestra. Es fundamental lograr un equilibrio estratégico entre ser eficientes y aprovechar la información para innovar ágilmente.
• La cultura del dato sobre la intuición. El mayor error corporativo es invertir en tecnología sin una base cultural sólida.
El progreso no se decreta, se construye; y se construye mejor en red. Con esta idea abrió José María Irisarri, presidente de la fundación Empresa & Sociedad, la 12ª edición de sus premios, celebrada en el Campus Acciona en Madrid y en la que Ibercaja es socio estratégico. “La innovación no ocurre en solitario dentro de una empresa, sino en el encuentro entre organizaciones que deciden compartir lo que saben”, concluyó.
Esa fue, de hecho, la idea que atravesó toda la jornada. Como recordó Blanca Thomas Borao, responsable de Actividad Comercial de Banca de Empresas de Ibercaja, el verdadero valor del encuentro está en conectar dos mundos: por un lado, las grandes corporaciones, con experiencia acumulada y un conocimiento profundo de los retos de cada sector; por otro, las scaleups, que están diseñando ya las soluciones disruptivas que definirán las transformaciones del mañana.
La jornada incluyó un amplio programa de mesas redondas y debates en los que se expusieron los retos y las oportunidades que la tecnología y la colaboración pueden ofrecer para el desarrollo social.
Uno de estos diálogos tuvo como protagonistas a Nacho Torre, director de Estrategia, Transformación y Dato de Ibercaja, y Agustín Santamaría, Europe South Cloud & AI Solution Engineer Director de Microsoft.
En la conversación que mantuvieron, ambos coincidieron en que el mayor cambio vendrá de cómo las organizaciones utilicen los datos y cómo los apliquen para aportar valor.
Según Santamaría, por un lado, la tecnología abre la puerta y permite integrar la IA y las aplicaciones en el modelo de negocio; por otro, la regulación pone orden y, lejos de ser un freno, genera confianza. Pero lo que de verdad marca la diferencia entre unas empresas y otras es lo que hacen con el dato: que organizaciones simplifican su modelo, reinventan su cadena de valoro se atreven a repensar sus productos desde cero.
Nacho Torre lo llevó al terreno de lo tangible. Para él, lo que más puede transformar una organización no es la tecnología en sí, sino su forma de entender a sus clientes. Y planteó una advertencia incómoda sobre el coste de no actuar. “No usar los datos ya es, de por sí, un coste de oportunidad, una ventaja competitiva que alguien más aprovechará en tu lugar. Pero usarlos mal es todavía peor, porque entonces el coste de oportunidad se convierte, por una parte, en riesgo real para el negocio por decisiones mal fundamentadas, por otra, en riesgo legal, por un uso inadecuado de la información; y, al final de la cadena, en un riesgo reputacional”. La clave, insistió Torre, no está en acumular cuantos más datos mejor, sino en tener un propósito claro -para qué los quiero- y sostenido por un gobierno del dato que permita tomar buenas decisiones.
Torre compartió cómo Ibercaja ha convertido el dato en un activo estratégico a través de lo que llaman una ‘entidad ambidiestra’: un equilibrio entre la eficiencia y la capacidad de innovar. En un sector tan regulado como la banca, sería fácil quedarse atrapado cumpliendo normativa sin parar, explicó, pero en Ibercaja toda esa gobernanza, lejos de ser un lastre, se convierte en la base sobre la que construir diferenciación real, aprovechando de forma bien gobernada toda la información disponible.
En ese equilibrio entre gobernanza e innovación, las startups y scaleups tienen una serie de cualidades que las grandes corporaciones pueden aprovechar, como es el caso de Ibercaja. “Contamos con circuitos de colaboración con startups y scaleups, tanto nacionales como internacionales, porque nos aportan foco, agilidad y pasión”, añadió Torre.
En la mesa redonda también se expuso uno de los errores más comunes en las organizaciones como es invertir en tecnología sin tener una cultura del dato consolidada; lo que Santamaría definió como “la intuición disfrazada de datos”.
Torre añadió que, para crear y consolidar esa cultura del dato, las scaleups y las pymes tienen que incorporar a responsables de datos encargados de definir la arquitectura y las bases de cómo la organización va a gestionar su información. “Esa figura no solo aporta valor interno, también ofrece un marco de seguridad y confianza a la hora de colaborar con una gran empresa, algo cada vez más determinante para acceder a ese tipo de alianzas”, aseveró.