Monliz España: alimentación sostenible desde Extremadura “creciendo y haciendo crecer”

Pablo Da Rold es director general de Monliz España, una ‘joint venture’ entre los grupos belgas Ardo y Crop’s que nació en el año 2011 como la continuación de un negocio con 40 años de historia: Horbasa (Hortícola de Badajoz SA), que había sido creada por Nestlé para su marca Findus en 1986 en Villafranco del Guadiana (Badajoz).  Desde entonces, Monliz se ha convertido en un referente europeo de agricultura regenerativa e innovación en vegetales ultracongelados. Su historia es una trayectoria de resiliencia, tecnología y respeto profundo por la tierra que define su camino hacia el éxito empresarial sostenible, en el que ha contado con el apoyo de Ibercaja; “La sentimos como un partner del negocio, cercana también en lo local, algo muy importante para nosotros”. 

Integración vertical y agricultura regenerativa. Monliz controla toda la cadena agroalimentaria "del campo a la mesa" en 1.200 hectáreas en las Vegas Bajas del Guadiana, colaborando con más de 100 agricultores locales para preservar el suelo, optimizar los recursos hídricos y asegurar un suministro sostenible.
Innovación tecnológica y alto valor añadido. La empresa ha invertido más de 50 millones de euros desde 2011 en modernización, utilizando inteligencia artificial, satélites y procesos complejos de frito y asado para ofrecer alimentos saludables, sabrosos y adaptados al consumidor actual.
Alianzas estratégicas y expansión empresarial. Respaldada por la fuerza global de dos gigantes belgas (Ardo y Crop's) y el acompañamiento financiero de Ibercaja como partner, la compañía proyecta alcanzar una facturación de 50 millones de euros y 33.000 toneladas de producción en los próximos tres años.
Compromiso humano y responsabilidad social. Con una plantilla que alcanza los 300 trabajadores en campaña y una tasa de rotación de apenas el 3%, la compañía prioriza el desarrollo personal, la seguridad alimentaria y la inclusión social en colaboración con entidades como Cruz Roja e YMCA.
 

Imagen de Pablo Da Rold, diretor general de Monliz España

En el complejo ecosistema del sector agroalimentario europeo, Monliz España refleja de manera singular la evolución desde la tradición local hasta la vanguardia internacional. Ubicada estratégicamente en Villafranco del Guadiana (a escasos minutos de Badajoz, en pleno corazón de las llamadas Vegas Bajas del Guadiana), esta compañía no se limita a procesar vegetales, sino que se puede decir que diseña soluciones nutricionales para el consumidor del siglo XXI. 

"Somos la continuación de un negocio con 40 años de historia que hoy, bajo la unión de dos gigantes belgas como Ardo y Crop’s, mira al futuro con una ambición clara: proteger los dones de la naturaleza ahora y para las futuras generaciones, minimizando el impacto en el planeta", explica Pablo Da Rold, su director general.

Una alianza internacional con raíces en el Guadiana
 

La identidad de Monliz España es el resultado de una suma de fuerzas globales aplicadas a un territorio específico. La empresa nació formalmente en 2011 como una ‘joint venture’ al 50% entre los grupos belgas Ardo y Crop’s, aunque su herencia industrial en la región se remonta a 1986, cuando fue fundada por Nestlé bajo el nombre de Horbasa (Hortícola Badajoz SA) para fabricar la marca Findus. Tras un periodo de transición en manos de fondos de inversión, Ardo adquirió la planta en 2005, consolidando la estructura actual con la entrada de Crop’s en el accionariado seis años después.
 

Contribuir a la alimentación sostenible y saludable de las personas


“Nuestros accionistas son empresas de origen familiar que han sabido profesionalizarse hasta liderar el mercado global”, señala Da Rold. Para entender la magnitud del proyecto, basta mirar el respaldo que ofrecen sus socios: por un lado, Ardo, cuya sede está en Ardooie (Bélgica), factura 1,3 billones de euros, cuenta con 16 fábricas y exporta a más de 100 países. Su ambición es minimizar el impacto en el planeta a través de su plan MIMOSA+ (Minimum Input Maximum Output Sustainable Agriculture+). Y, por otro, Crop’s, cuyo origen se sitúa en Ooigem (Bélgica), factura 660 millones de euros y es especialista en comidas preparadas de origen vegetal bajo la misión “Do food good” (“Hacemos que la comida sea buena”). Posee 10 centros productivos y exporta a 70 países.
 

“Monliz es el punto de encuentro de estas dos culturas. Hemos fusionado valores como la pasión, la autenticidad, el compromiso y el espíritu de iniciativa para crear un propósito propio: contribuir a la alimentación sostenible y saludable de las personas y sus familias, siendo parte de su vida diaria, a través de la preparación de alimentos de origen vegetal que sean seguros, sabrosos, originales y fáciles de cocinar”, afirma Da Rold.
 

El valor diferencial: innovación y "alto valor añadido"


El mercado de los congelados ha dejado de ser un sector de materias primas básicas para convertirse en uno de “alto valor añadido”. Con una producción anual de 30.000 toneladas y una facturación de 45 millones de euros, Monliz España se ha especializado en procesos complejos de frito y asado, donde destacan productos como el pimiento, boniato, calabacín, la berenjena y el tomate cherry.
“Decimos que nuestros vegetales son de alto valor añadido porque ya incorporan un proceso de transformación, como el asado, la cocción o la fritura, que facilita la vida al consumidor”, detalla el director general de Monliz. La demanda actual, impulsada por familias jóvenes que buscan conveniencia y salud, requiere productos rápidos de preparar, pero nutricionalmente impecables. Por ello, los procesos de Monliz están orientados actualmente en este sentido.

La innovación es el motor de este crecimiento. En la última década, han desarrollado más de 20 productos vegetales nuevos y hoy, más del 12% de las ventas provienen de estos lanzamientos recientes. Para sostener este nivel de competitividad, la inversión ha sido masiva: más de 50 millones de euros desde 2011 en modernización tecnológica. Esto incluye salas de máquinas y túneles de congelación más eficientes, un nuevo diseño higiénico-sanitario de las instalaciones y paneles fotovoltaicos para generar energía verde, además de una nueva cámara de congelados para 35.000 palets situada en la Plataforma Logística del Sudoeste Europeo, a 14 kilómetros de la fábrica, para almacenar todo el crecimiento de producción de los últimos años, y que forma parte del plan global de crecimiento de la compañía. Estas inversiones también han contribuido a hacer más sostenibles los centros, ya que se ha optimizado el consumo total de electricidad y gas. 

Y en algunas de ellas Ibercaja ha sido clave: “La entidad nos apoyó cuando tuvimos que hacer una inversión ambiciosa en la ampliación de la fábrica para modernizar y comprar maquinaria: la sentimos como un partner del negocio, cercana también en lo local, algo muy importante para nosotros. A partir de este momento surgieron otras colaboraciones continuas. El asesoramiento y la cercanía personal y profesional han sido fundamentales en la relación con Monliz”, matiza Da Rold.
 

Cultivo de 1.200 hectáreas con más de 100 agricultores locales


Sin duda, la fortaleza de Monliz reside en su integración vertical: controla toda la cadena “del campo a la mesa”, desde la semilla y la variedad hasta que el producto llega al plato. En las Vegas Bajas del Guadiana, la empresa cultiva 1.200 hectáreas en colaboración con más de 100 agricultores locales.

“Extremadura, y en particular el enclave donde está situada Monliz tiene uno de los mejores suelos de Europa para sembrar y cultivar variedades específicas denominadas ‘del Mediterráneo’: pimiento, calabacín, berenjena, tomate, patata, boniato y cebolla.  Existen otros vegetales que, en menor volumen, también se procesan en nuestras instalaciones, como el maíz, la calabaza, la zanahoria o la chirivía. Además del suelo, esta tierra cuenta con un clima idóneo y las reservas de agua adecuadas. Entonces, para poder usar estos recursos de forma adecuada, Monliz España practica la agricultura regenerativa, que es sobre lo que se basa el plan de sostenibilidad de Monliz España”, comenta Da Rold.  

Según el directivo, este es uno de los pilares sobre los cuales se basa la fortaleza de la empresa, ya que consigue un suministro responsable para sus clientes, mitigando los riesgos de falta de materia prima, y preservando los suelos para la agricultura del futuro, “una de las razones por las que nuestros accionistas distribuyen los cultivos por todo el continente”. Y es que el coste de esta materia prima representa el 70% del total del proceso productivo. 
 

Tecnología para optimizar los recursos naturales


Monliz es, además, pionera en el uso de tecnología de precisión: utiliza drones y satélites para medir y predecir los momentos óptimos de cosecha. También toma datos de redes de estaciones meteorológicas, que junto con sensorización especial en el campo y el uso de la IA, permite optimizar el riego: “Hemos logrado disminuir el consumo para algunos de nuestros campos en un 10%”. También ha apostado por la fertilización orgánica. Como indica Da Rold, “por un lado se ha reducido la fertilización en un 12%, lo que ha conllevado que las emisiones a la atmósfera también disminuyan, y por el otro se han cambiado gran parte de los fertilizantes por materia orgánica, además de la adición de bioestimulantes. En conjunto, todas estas acciones logran incrementar los macronutrientes y micronutrientes, ayudando a la conservación y regeneración del suelo”.

En materia de sostenibilidad, han sido distinguidos por la casa matriz de ARDO en Bélgica por el proyecto MIMOSA+ 2024, con el premio a la Mejor Planta del grupo en la aplicación de esta filosofía, siendo la que promueve ideas y acciones con mayor impacto tanto en agricultura regenerativa como en lograr que el 80% de los vegetales que se procesan, además de cumplir con la legislación y sus niveles de residuos, sean considerados como ‘libres de residuos’. 

Este compromiso también les ha valido para ser premiados como uno de los mejores productores de España en el programa Nestlé Responsible Sourcing, por haber implementado más de doce acciones con impacto directo en la reducción de emisiones a la atmósfera, otorgado en la sede central de Nestlé en Vevey (Suiza). También este año Monliz España ha ganado el premio Shine 2025, otorgado por ARDO Bélgica entre sus dieciséis centros, debido a su nivel en la cultura de mejora continua y seguridad alimentaria que aplican en la compañía. Además, han sido distinguidos con el reconocimiento de la Junta de Extremadura como Empresa Socialmente Responsable y con el premio a la Mejor Empresa Agroalimentaria de Extremadura 2018 de El Periódico de Extremadura.
 

Factor humano y compromiso social: "Crecer haciendo crecer"


Detrás de la tecnología, Monliz es una comunidad de 168 empleados de media durante el año, que llega a los 300 en campaña, con una tasa de rotación de apenas el 3%. “Las personas quieren trabajar con nosotros porque tenemos un ecosistema donde pueden formarse y aprender. Como líderes, nuestra función es crecer haciendo crecer a los demás”, explica Da Rold. 

Ese compromiso se extiende al entorno social. La empresa colabora con asociaciones como Cruz Roja e YMCA para la inclusión de colectivos en riesgo de exclusión. Además, la seguridad de las personas y la seguridad alimentaria son las prioridades absolutas que guían el diseño de cada proceso e instalación.
 

Horizonte estratégico: el camino hacia los 50 millones


Tras una etapa de estabilidad post-COVID, Monliz se prepara ahora para un nuevo escalón en su viaje: alcanzar los 50 millones de euros de facturación y las 33.000 toneladas en los próximos tres años. Este crecimiento se basará en la innovación y la digitalización, el desarrollo sostenible de los cultivos, la excelencia operacional y la optimización de la energía en sus procesos.
En este ambicioso camino de transformación, contar con aliados estratégicos es fundamental. Ibercaja acompaña a empresas como Monliz, aportando el soporte necesario para que la industria agroalimentaria extremeña siga liderando mercados internacionales desde la sostenibilidad.

“Hacemos 120 productos diferentes que se usan en miles de recetas por todo el mundo”, concluye Pablo Da Rold. “Pero lo que realmente nos mueve es saber que estamos cuidando de la gente y del planeta. Ese es el verdadero propósito que impulsa cada una de nuestras acciones”.