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El conflicto en Oriente Medio mantiene elevados los precios del petróleo y el gas, aunque sin alcanzar valores extremos. Mientras los precios energéticos condicionan la inflación y las decisiones de los bancos centrales, Estados Unidos y la Zona Euro mantienen un ciclo expansivo y España destaca por la fortaleza del empleo. Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja, repasa las claves del escenario económico.
• El conflicto en Oriente Medio mantiene elevados los precios de la energía. El petróleo y el gas continúan en niveles persistentemente altos mientras no se normalice el tráfico por el estrecho de Ormuz, aunque sin alcanzar valores extremos.
• La energía condiciona la inflación y la política monetaria. Los incrementos de los precios de consumo superan los objetivos de los bancos centrales y, cuanto más tiempo permanezcan tensionados los precios energéticos, mayor será la presión inflacionista y más restrictiva la política monetaria.
• El crecimiento económico mantiene su fortaleza. El conflicto no ha descarrilado el ciclo expansivo de Estados Unidos ni el de la Zona Euro, y el recurso al ahorro está mitigando el impacto de la subida de los precios energéticos.
• España mantiene un sólido comportamiento. El fuerte crecimiento de las afiliaciones a la Seguridad Social, en buena parte ligado a la regularización extraordinaria de inmigrantes, sigue apoyando la economía, mientras las exportaciones de servicios reducen la contribución negativa de la demanda externa.
El conflicto en Oriente Medio continúa marcando el escenario económico. Se mantiene activo y, al no normalizarse el tráfico por el estrecho de Ormuz, los precios del gas y del petróleo siguen en niveles persistentemente altos (un 30-40% más caro que el año pasado), de forma que se introduce presión inflacionista.
Así lo explica Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja, en el podcast que repasa las claves del informe de coyuntura económica de Ibercaja del mes de septiembre. No obstante, por el momento no han llegado a valores extremos gracias al carácter limitado de las hostilidades, el desvío de parte del comercio y la utilización de las reservas estratégicas.
El impacto en el crecimiento de los precios de consumo sigue lejos de ser tan dramático como el episodio inflacionista que siguió a la recuperación pospandémica y al inicio de la guerra de Ucrania. Sin embargo, los incrementos superan los objetivos de los bancos centrales y están llevando a un endurecimiento de sus declaraciones sobre las expectativas de incremento de los tipos de intervención.
Cuanto más tiempo permanezcan tensionados los precios energéticos, más intensa será la traslación inflacionista en las cadenas de producción y consumo y más restrictiva la política monetaria.
Los datos del segundo trimestre confirman que el conflicto no ha descarrilado el ciclo expansivo de Estados Unidos, que continúa presentando incrementos notables del consumo y la inversión, ni el de la Zona Euro, donde el PIB se aceleró tras un débil primer trimestre. El recurso al ahorro está mitigando los efectos sobre el crecimiento de la subida de los precios energéticos.
En España sigue destacando el fuerte crecimiento del número de afiliados a la Seguridad Social, en buena parte ligado al proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes. Más allá de los datos de empleo, el crecimiento sigue siendo sólido y con un impacto limitado del conflicto en Irán.
La demanda interna se ha frenado ligeramente por un menor impulso de la inversión, pero al mismo tiempo se reduce la contribución negativa de la demanda externa gracias al buen desempeño de las exportaciones de servicios.