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La apertura del estrecho de Ormuz tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha permitido estabilizar el precio del petróleo y moderar las expectativas de inflación. Mientras tanto, España mantiene un sólido comportamiento del empleo y el BCE, tras la caída del petróleo, tendrá que reflexionar la necesidad de nuevas subidas de tipos tras la de junio. Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja, analiza las claves del escenario económico.
Si no se produce una reactivación de la guerra, el grueso de su impacto económico se habrá concentrado en el segundo trimestre de 2026, en los índices de precios, y también en el crecimiento del PIB. El encarecimiento de la energía ha seguido trasladándose a los índices de precios durante el segundo trimestre del año, aunque con una intensidad inferior a la prevista.
En la Zona Euro, el IPC pasó del 1,9% interanual en febrero al 3,2% en mayo, con los precios energéticos disparándose hasta el 10,8%. No obstante, los datos preliminares de junio apuntan a una contención hasta el 2,8%, favorecida por la estabilización del mercado energético.
La situación actual contrasta con el fuerte episodio inflacionista que siguió a la reactivación económica pospandémica, agravado por el shock energético de la guerra de Ucrania. En 2022 el IPC de la Zona Euro llegó a situarse en el 10,6% interanual. En cuanto al impacto sobre el crecimiento, indicadores como las ventas minoristas sugieren que ha sido escaso, y en buena parte contrarrestado por la reducción del ahorro, sobre todo en Estados Unidos.
En España, la evolución del empleo continúa siendo uno de los principales apoyos de la economía. La creación de empleo se aceleró en junio hasta registrar un incremento de afiliaciones del 2,8% interanual, el mayor desde el año 2023.
La regularización de inmigrantes parece haber desempeñado un papel clave, aunque también puede haber influido una campaña turística impulsada por el desvío de viajeros desde destinos mediterráneos considerados menos seguros, tal como apuntan los datos de mayo.
La contención del precio del petróleo reduce la urgencia de nuevas subidas adicionales de los tipos de interés. Tras elevar el Banco Central Europeo el tipo de depósito hasta el 2,25% en su Consejo de Gobierno de junio, el Euríbor a doce meses se sitúa alrededor del 2,8%. El BCE, tras la caída del petróleo, tendrá que reflexionar la necesidad de nuevas subidas de tipos tras la de junio.