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En Ibercaja Empresas creemos que detrás de cada cifra, cada balance y cada decisión financiera hay siempre una persona. Con esa idea nace "El lado humano del CFO", una serie de vídeo entrevistas que va más allá del perfil técnico de los directores financieros para descubrir qué les motiva y cómo concilian su día a día profesional con su vida personal.
En esta ocasión, Ana Porroche, directora de Banca de Empresas de Ibercaja en Madrid, entrevista a Rafael Gómez de Parada, director de Administración de Sacyr Concesiones, en una charla sobre liderazgo, equipo y su pasión por la escritura, el running y el voluntariado.
Puedes leer la entrevista completa o verla en vídeo pinchando en el enlace de la imagen.
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Rafael, tú que has sido CFO de Valoriza y de Sacyr Servicios durante 18 años, ¿qué características crees que debe tener un buen director financiero?
Yo creo que un director financiero tiene que tener, en primer lugar, capacidad para interactuar con mucha gente muy distinta. Nosotros tenemos la foto global de la empresa, pero para llegar a esa foto tenemos que relacionarnos con gente de asesoría jurídica, de fiscal, de operación de negocio, de comunicación... Y, al final, tenemos que entender toda esa información que nos llega de flujos muy distintos para plasmarla en un documento, en unos cierres, que son los que luego se reportan a la CNMV, a la banca, para que confíen en la calidad de la empresa.
Llevas más de 20 años de trayectoria aquí en Sacyr y, habiendo pasado por sectores tan diferentes como la banca y la construcción, ¿sigues pensando que acabas de llegar? ¿Cómo crees que afecta esta mentalidad de continuo aprendizaje en tu carrera profesional?
La sensación de que acabo de llegar es porque realmente cada año hay novedades legislativas, cambios en el reporting que tienes que conocer porque, además, te gusta aprender cosas nuevas y te gusta estar actualizado. Pero es que, además, lo necesitas para luego transmitirlo a los equipos.
¿Cuál ha sido el momento más importante para ti profesionalmente?
Cuando yo entro en 2006, el grupo Sacyr acaba de comprar una empresa, Valoriza. Viví la época de crecimiento de esa empresa, luego de rentabilización de los negocios y, después, estuve en el proceso de venta. Fue una operación muy bonita para mí desde el punto de vista profesional porque me permitió ver la foto completa. También por mis compañeros, que estaban orgullosos del trabajo que se llevó a cabo en esos años.
Dentro del ámbito profesional, ¿cómo crees que debe ser la relación con los equipos?
La cercanía es fundamental con los equipos. Un CFO tiene que generar un clima de confianza, tanto de los equipos hacia ti como de ti hacia ellos. Y no solo con tu equipo directo, sino también con otros departamentos de la empresa. En los departamentos financieros hay momentos de presión a lo largo del año, y tener una buena relación con los compañeros, fomentar esa cercanía, ayuda a compartir la presión, a quitar trascendencia a determinados momentos y a decir: "tranquilos, que esto lo vamos a sacar; mejor o peor, pero saldrá adelante".
La relación de Ibercaja y Sacyr siempre ha sido buena y nos hemos sentido muy cuidados por todo el equipo financiero. ¿Cómo valorarías, en todos estos años, nuestro apoyo?
Con Ibercaja la relación ha sido siempre muy fluida. Desde el principio asignasteis un gerente que conocía el negocio y confiaba en el proyecto de Valoriza. Ha sido una relación de confianza. Nosotros, a la vez, os confiamos los números de la compañía y siempre tratamos de ser muy transparentes.
¿En qué momentos os habéis sentido más acompañados por nosotros?
La época más complicada pudo ser después de la crisis financiera, con los problemas que tenían las administraciones públicas. Nosotros fuimos muy claros: “este es el negocio que tenemos y estas son las necesidades. ¿De qué manera podéis adaptaros a lo que necesita una empresa en crecimiento como Valoriza?”. Vosotros siempre nos disteis una respuesta, incluso, a veces, adaptando productos en momentos concretos, como las líneas de factoring o de leasing. Fue una relación que funcionó siempre de una manera muy directa gracias a las personas. Tengo muy buen recuerdo de todos los profesionales de Ibercaja con los que hemos trabajado a lo largo de estos años, con los que he tenido una relación no solo profesional, sino personal, de entendimiento.
En los 20 años que llevas aquí en Sacyr, habrás vivido experiencias de todo tipo, tanto en tu lado profesional como en el personal. ¿Qué valor humano te ha ayudado más a enfrentarte a todas estas situaciones?
Pues no es una pregunta fácil. Hemos hablado varias veces de la transparencia y de la honestidad. Yo tuve un jefe que me decía que era demasiado transparente, pero yo prefiero contar las cosas como son y no maquillarlas. Las cifras son interpretables, pero yo he preferido ser muy claro siempre con todas las personas que han trabajado conmigo, ya sean de mi equipo, sean jefes o sean partners como vosotros. Esa línea de corrección, de rigor creo que ha sido bien considerada dentro del grupo.
Háblanos de tu faceta como escritor. Has escrito varios libros de temáticas muy distintas, entre ellas humor y deporte. ¿Cómo empezaste a escribir?
Mi primer libro lo escribí cuando acabé mis estudios, en el año 93. Tenía un montón de ideas acerca de los profesores, de los compañeros, sobre las cosas divertidas que habían pasado en la universidad y, mientras buscaba trabajo, las puse sobre el papel. Mandé el libro a una sola editorial, "Temas de hoy", que tenía una colección de narrativa de humor que se llamaba "El papagayo" —donde escribió El Gran Wyoming, Gomaespuma— y les gustó. Ha sido mi mayor éxito, vendí 5.000 ejemplares, que para un chaval de 23 años es todo un éxito. Y luego he seguido escribiendo toda la vida.
Creo que el running es muy importante en tu vida y lo practicas dentro del club deportivo de Sacyr. ¿Cómo de importante es para ti y cómo fortalece el vínculo con las personas con las que trabajas?
El running es una actividad fundamentalmente solitaria. Yo me paso horas y horas entrenando conmigo mismo, con mis pensamientos. Entrenar en equipo con la gente de Sacyr, para empezar, te anima a venir porque ya tienes otros compañeros que te están esperando para entrenar. Y, además, crea relaciones porque somos gente de distintas empresas del grupo, de diferentes departamentos, y cuando tenemos una reunión, por ejemplo, ya nos conocemos mejor; tenemos un vínculo que nos une y eso ayuda.
Además de la parte deportiva, hay una parte también muy importante en tu vida que es el voluntariado. Has sido voluntario en proyectos en Bolivia y Kenia con la Fundación Sacyr, y en Madrid colaboras con la Fundación Integra y la Fundación Exit. ¿Cómo te han impactado todas estas experiencias?
En Bolivia hicimos un proyecto con la Fundación Sacyr en un hogar de niños discapacitados cerca de Santa Cruz de la Sierra. La verdad es que era un hogar con unas condiciones bastante pobres y conseguimos que la Fundación Sacyr aportara fondos para reformar uno de los pabellones. Fue una experiencia muy bonita y, desde entonces, siempre que podemos, nos animamos a ir al terreno.
Hace dos años fuimos a Kenia, donde la Fundación lleva colaborando muchos años. Se ha conseguido perforar pozos, se han construido presas para que haya agua en la zona. Como hay escuelas y los niños van creciendo, algunos están yendo a la universidad o se están formando para ser profesores o enfermeros. Pero yo siempre digo que no te tienes que ir a África o a Sudamérica para hacer voluntariado. Aquí en Madrid también se puede ayudar.
Todas estas experiencias de voluntariado que nos has contado, ¿cómo las relacionas con el factor humano dentro de la oficina?
Al final, el voluntariado surge de una necesidad de querer ayudar o de querer colaborar con personas. Es lo mismo en el día a día en el trabajo con tus equipos. Cuando ves que un compañero puede necesitar ayuda, surge de una manera casi natural. A mí me ayuda también a relativizar mucho las cosas. A veces estamos muy agobiados con la presión que nos pone el grupo, con el cumplimiento de fechas, entrega de informes, y dices: esto no son problemas.
Después de hablar de todo esto, la duda que me surge es: ¿cómo haces para llegar a todo en la vida? ¿Duermes ocho horas al día?
Tengo la suerte de no necesitar dormir ocho horas. Se necesita disciplina y organización. Me levanto a las 06:00, aunque no apetezca a veces, por eso anima saber que hay compañeros aquí, en el club deportivo, esperándote. Luego, no perder el tiempo en cosas intrascendentes o irrelevantes. Y siempre tener un objetivo a la vista, ya sea un maratón dentro de seis meses o un voluntariado el año que viene... Es un tema de organización y de planificación.