El liderazgo de servicio, instrumento ante el reto del absentismo

La jornada titulada “La excelencia del empresario como líder de servicio” celebrada en el Espacio Xplora de Ibercaja, profundizó en este tipo de liderazgo que se apoya en unos valores, un propósito y está centrado en las personas. Aplicarlo supone un cambio en la manera de entender la cultura corporativa y repercute directamente en el bienestar de los equipos, su desarrollo y su formación, de ahí que se perfile como un instrumento útil ante el reto del absentismo. 
 

  • Impacto del absentismo y cambio de valores. Las altas cifras de bajas no justificadas evidencian una desconexión que los expertos atribuyen a un cambio de valores y a la insatisfacción laboral.
  • La cultura como motor de cambio. La fuerza transformadora reside en la cultura corporativa, impulsada por una comunicación transparente y un propósito compartido que alinea expectativas.
  • El liderazgo de servicio. Define al líder como aquel que utiliza la inteligencia y el corazón para poner a las personas en el centro, fomentando la formación y creando empresas con alma.
  • Autoliderazgo y ejemplaridad. El cambio debe empezar desde dentro, liderando con el ejemplo y aplicando valores como la empatía para inspirar a los equipos.
     
Seis ponentes participando en una mesa redonda sobre el liderazgo de servicio

El absentismo laboral es uno de los principales retos a los que se enfrentan actualmente las empresas. Ante este desafío, la jornada “La excelencia del empresario como líder de servicio” celebrada en el Espacio Xplora de Ibercaja planteó una solución transversal: transformar la cultura interna de las empresas mediante el liderazgo de servicio, cuyos cimientos se basan en poner a las personas en el centro.

El impacto del absentismo y la raíz del problema

 

Según los datos aportados en la mesa redonda de la jornada, 1,5 millones de personas no acuden diariamente al trabajo, 300.000 de ellas por causas no justificadas. El absentismo laboral tiene un fuerte impacto económico para las empresas, que en 2025 se calculó en 45.000 millones de euros. No se trata solo de los costes laborales sino también de cómo afecta a los equipos, que se ven, en ocasiones, afectados por sobrecargas de trabajo.

Para entender este complejo escenario, los ponentes que participaron en la mesa redonda debatieron sobre el origen de este fenómeno. Según Carolina García, directora general en Denios para España y Portugal, el absentismo responde “más que a una crisis, a un cambio de valores”, entre otros factores, que lleva a una desconexión entre trabajadores y empresa
 

La cultura corporativa como motor de cambio

 

Frente a esta desconexión, los ponentes coincidieron en que la solución reside en fomentar una cultura de la empresa sólida, basada en un propósito y en unos valores compartidos. Daniel Puértolas, CEO y cofundador de Numericco, afirmó que "una organización sin propósito no tiene sentido" y subrayó que una comunicación transparente y honesta resulta fundamental para alinear las expectativas de todo el equipo. "Lo más importante son las personas, que puedan desarrollarse y mostrarse como son", añadió. 

Por su parte, Héctor Robles, fundador de Honest Strategy, enfatizó en el peso de lo colectivo indicando que "la fuerza para el cambio proviene de la cultura corporativa", ya que es la que realmente motiva y hace rendir a los profesionales, aunque reconoció que para transmitirla "la mejor manera y más eficiente es a través del liderazgo".
 

 El arquitecto del cambio: el líder de servicio
 

Ese liderazgo que sea capaz de construir una nueva cultura corporativa y frenar el absentismo tiene que ser un liderazgo de servicio, como explicó Ana María Farré, directora del Campus Fundación Ibercaja, donde el líder que guía "necesita inteligencia y también corazón porque, al fin y al cabo, es él el que transforma la cultura de la empresa y, por extensión, a los equipos". Farré detalló cómo este líder prioriza el bienestar de las plantillas, hace de la formación su ADN y delega para propiciar el crecimiento, creando así "empresas con alma". Además, indicó que este modelo va más allá del simple propósito y trabaja para dejar un legado.

Este liderazgo opera sobre pilares muy definidos, tal y como explicó Myriam González Navarro, vicepresidenta de la Asociación Española de Amigos Empresarios. “Esos valores, que son innegociables, son el cuidado, la escucha, la empatía, la generosidad, la lealtad, la humildad y el respeto a la libertad”, detalló. 

González Navarro instó a los líderes a mantener un "comportamiento ejemplar", centrándose en "lo que podemos cambiar desde dentro". Héctor Robles secundó esta visión, recordando que las empresas sociales "dan antes de recibir" y propuso el "autoliderazgo" para lograr dirigir "sin miedo y con confianza". Finalmente, el papel del directivo quedó resumido por Carlos Marquino, presidente de la Asociación PVAI (Puesta en Valor de las Áreas Industriales) y presidente de la Asociación de Empresas del Polígono Empresarium, quien declaró que el líder debe "saber transmitir, motivar y convencer” para ser líder de líderes.