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Ubicada a 950 metros de altitud en la Ribera del Duero burgalesa, la Bodega Bosque de Matasnos demuestra que el lujo reside en lo natural. Impulsada en 2007 por Jaime Postigo, este proyecto destaca por una economía circular que integra el viñedo con el bosque. Con el valioso respaldo de Ibercaja, esta bodega 100 % sostenible ha logrado grandes reconocimientos, como el premio WWF 2026.
• Recuperación integral y sostenibilidad medioambiental. Nacida en 2007, la bodega apostó por una economía circular real, integrando el viñedo con el ecosistema forestal y la fauna autóctona para proteger el territorio burgalés.
• Vino de autor cuidado al extremo. Con un rendimiento inferior al permitido y vendimia a mano, logran un producto avalado en catas a ciegas, como los 96 puntos del Master of Wine Pedro Ballesteros.
• Referente mundial en ecología y descarbonización. El proyecto es totalmente sostenible: reutiliza agua, genera su energía solar, captura el CO2 de la fermentación y cuenta con el premio Luz Verde Aire 2026 de WWF España.
• Apoyo financiero centrado en el objetivo. La alianza con el equipo de Ibercaja ha sido clave, ya que respaldaron la inversión estratégica a largo plazo de la bodega y no solo los resultados financieros inmediatos.
Respeto por la uva, un proceso de producción que prioriza los recursos naturales del entorno y un vino capaz de alcanzar los 96 puntos otorgados por Pedro Ballesteros, el primer Master of Wine de España, en una ‘cata a ciegas’. Así es el proyecto de la Bodega Bosque de Matasnos, que ha consolidado en la Ribera del Duero un modelo de vino de autor único, premiado por WWF este 2026. En esta aventura de resiliencia y arraigo al territorio han estado acompañados por los profesionales de Ibercaja de Aranda de Duero, “un equipo súper premium, que ha sabido entender que nuestra estrategia y su objetivo están por encima de los números de corto plazo”.
¿Hablamos de un viñedo con bosque o de un bosque con viñedo? En las Tierras Altas de la Ribera del Duero burgalesa, a 950 metros de altitud y expuestos a oscilaciones térmicas de hasta 20ºC, se erige Bodega Bosque de Matasnos, un proyecto vitivinícola de vino de autor que demuestra que el verdadero lujo reside en lo natural.
Su historia comenzó en el año 2007, impulsada por Jaime Postigo. Proveniente de una familia segoviana con profundo arraigo y tradición en el sector agroalimentario, especialmente en el cárnico, su ambición iba más allá “de hacer vino y vender botellas”, como explica Antonio García Cabezalí, director de marketing de la bodega: “Su objetivo primordial era la recuperación integral de este territorio burgalés”.
El nombre de la finca acarrea consigo una lección de historia. Los documentos notariales de los Duques de Peñaranda revelan que en el siglo XVII el paraje ya se denominaba “Monte de Matasnos”. La tradición popular relata que, a mediados del siglo XX, la ambición por roturar el bosque para plantar cereal requirió tal esfuerzo que decenas de animales de carga murieron en él por agotamiento, reforzando así su contundente nombre. Esta memoria histórica sirvió de advertencia contra la explotación intensiva, marcando la hoja de ruta de los nuevos propietarios hacia el equilibrio natural.
Como recuerda García Cabezalí, los comienzos fueron difíciles. “En 2007 comenzó una gran crisis económica mundial a la que en esta tierra se unió una devastadora plaga de topillos. Para hacerle frente desde las instituciones tuvieron que utilizar técnicas inevitables que perjudicaron el terreno. Ahí tuvimos claro que la recuperación de la zona tenía que ser lo más natural posible, alimentando los recursos naturales entre ellos. Nuestro relato se basa en una sostenibilidad medioambiental y en una economía circular muy reales”.
Hoy en día, el equipo de Bosque de Matasnos está compuesto por una treintena de personas repartidas entre la bodega en Peñaranda de Duero y el almacén logístico en Aranda de Duero. El impacto de su trabajo traspasa fronteras: del total de su producción, el 85 % se destina al mercado nacional (tiendas gourmet, vinotecas, grandes superficies y alta restauración), mientras que el 15 % restante se exporta a países como Suiza, Alemania y Escandinavia.
Una evolución en la que siempre ha contado con el apoyo de Ibercaja. Como indica Jaime Postigo, su CEO, “estamos muy contentos con el acompañamiento de Ibercaja, sobre todo desde el punto de vista de la profesionalidad y la atención que hemos recibido en el ‘último metro’, que es el que se da desde la oficina. El responsable de empresas de Aranda de Duero está muy pendiente y tiene un equipo maravilloso, súper-premium. Confían en nuestro proyecto y nuestra estrategia más allá de los números y eso para nosotros es impagable”.
Frente al modelo de concentración parcelaria propio de otras bodegas, Bosque de Matasnos opta por el trabajo “en mosaico” de las parcelas, donde conviven el viñedo, el cereal, la trufa… Esto permite, además, que los distintos terrenos y las especies que viven en ellos se protejan mutuamente ante amenazas imprevistas. “Así, incorporamos el bosque al proceso de producción: por eso, su sostenibilidad y la de su entorno son necesidades reales para el negocio. De hecho, a veces no sé si somos un viñedo con bosque o un bosque con viñedo”, bromea García Cabezalí.
Este ecosistema incluye un rebaño de doscientas ovejas que pastan entre los viñedos. Su labor es vital: previenen incendios, controlan la cubierta vegetal sin necesidad de herbicidas y contribuyen al compostaje junto con los sarmientos de la poda. Su carne se destina al consumo en el restaurante de la propia bodega. De manera similar, cuentan con panales de abejas, un bioindicador infalible de un entorno limpio, libre de pesticidas y herbicidas. Su producción de miel es pequeña, tratada casi como una "miel de autor" que los visitantes pueden degustar y adquirir en la propia tienda de la bodega.
Bosque de Matasnos ocupa 240 hectáreas certificadas como ecológicas, de las cuales 74 están destinadas al viñedo. Para García Cabezalí, el secreto de su éxito “está en la uva, un fruto tan cuidado es un valor diferencial brutal. Me gusta decir que no puedes hacer un mal vino con una buena uva”.
La bodega cultiva variedades tintas como tempranillo, merlot, syrah y malbec -esta última considerada una rareza exótica en la Ribera del Duero que se ha adaptado magistralmente a la altura-, así como variedades blancas autóctonas e internacionales: viognier, verdejo, chardonnay y albillo mayor. El rigor marca cada paso: la vendimia se realiza exclusivamente a mano en cajas pequeñas, seleccionando únicamente los racimos superiores, que son trasladados en vehículos frigoríficos a 6 ºC para preservar intacta su frescura y acidez natural.
Su compromiso con la excelencia les lleva a operar con rendimientos hasta un 50% inferiores a los límites permitidos por la D.O.P. Ribera del Duero, garantizando mostos de una concentración y carácter inigualables. Esto da vida a joyas enológicas que no suelen participar en catas visibles, sino exclusivamente en catas a ciegas: “Por ello, obtener 96 puntos otorgados por Pedro Ballesteros, el primer Master of Wine de España, en una ‘cata a ciegas’ con nuestro vino Edición Limitada ‘Etiqueta negra’ 2019 fue para nosotros todo un regalo, una excelente noticia. Pero no indicamos la puntuación en nuestras etiquetas porque sólo participamos en ‘catas a ciegas’”, indica el responsable de Marketing. En un buen año, la producción alcanza las 250.000 botellas, y su buque insignia es el “Etiqueta blanca”, elaborado con tempranillo, merlot y Malbec.
Bosque de Matasnos se ha consolidado como un referente mundial en responsabilidad medioambiental, siendo la única bodega seleccionada dentro del proyecto Life Climawin de la Unión Europea para impulsar soluciones contra el cambio climático. El compromiso es absoluto: son 100% sostenibles y gestionan de manera circular todos sus residuos: captan el agua de lluvia y pozos propios, la depuran y la reutilizan para el riego, la limpieza y la refrigeración de los depósitos, lo que reduce hasta un 50 % el consumo energético. Además, generan su propia energía eléctrica mediante una red solar fotovoltaica soterrada para no alterar el paisaje y gestionan de manera circular hasta el último de los residuos que producen. Incluso capturan el CO₂ liberado durante la fermentación del vino y lo reutilizan en distintos procesos de enfriamiento: “Así, transformamos un gas perjudicial para el planeta en un aliado enológico”.
En esta innovación ha estado muy presente Ibercaja. Jaime Postigo, CEO de la bodega, subraya la importancia cualitativa del apoyo del banco en momentos trascendentales como el de afrontar esta apuesta tan inherente al ADN sostenible de Bosque de Matasnos: “Ibercaja nos respaldó en un momento en el cual la solidez financiera de la bodega estaba en crecimiento y en el que, por lo tanto, había más inversión que ingreso. El acompañamiento en esos hitos es fundamental, porque sientes que están apostando por tu estrategia, financiando el objetivo y no solamente el resultado, que es lo que normalmente financian todos los bancos”.
Y, a juzgar por las certificaciones que avalan este objetivo de sostenibilidad, el equipo de Postigo ha hecho la apuesta correcta: “Estamos certificados como productores ecológicos a nivel europeo, tanto en viñedo y bodega como en la gestión agrícola y ganadera. Esto significa que nuestros vinos proceden de cultivos libres de pesticidas y fertilizantes sintéticos, y que seguimos un modelo de gestión que respeta los ciclos naturales, la biodiversidad y el bienestar animal”.
Cuentan también con el sello oficial de Huella de Carbono, otorgado por el Gobierno de España, que acredita la medición, reducción y compensación progresiva de las emisiones de gases de efecto invernadero; con la certificación de Huella Hídrica, conforme a la norma ISO 14046, que avala un uso eficiente, responsable y trazable del agua; y con la certificación PEFC, la independiente más reconocida en el ámbito internacional, que avala una gestión forestal responsable e integral: “Nuestro compromiso con la vida y la salud del planeta ha llevado a Bosque de Matasnos a convertirse en caso de estudio en la Unión Europea. A esto se suma el premio Luz Verde Aire otorgado por WWF España este 2026 por el modelo de bodega autosuficiente basada en energías renovables y referente en descarbonización en el sector vitivinícola. Estamos muy orgullosos de él”.
A pesar del crecimiento, el núcleo sigue siendo familiar y profundamente arraigado al medio rural, apostando también por otra sostenibilidad: la del territorio. Jaime Postigo lidera un equipo humano que vive y respira la cultura vitivinícola como un proceso en el que lo importante es el legado. Como resultado, Bosque de Matasnos no solo produce un vino extraordinario, sino que ofrece una experiencia inmersiva para quienes desean vivir el vino en primera persona, abriendo las puertas de su entorno forestal para paseos entre cepas centenarias y gastronomía de altura.