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Cortas, delimitadas, con temas concretos y que aporten valor, algo que no se pueda decir solo por mensaje o correo electrónico.
A medida que los efectos de la pandemia y la digitalización del trabajo se consolidan en las compañías, los líderes empresariales buscan formas de hacer más eficientes las reuniones. El objetivo es resolver las cuestiones importantes sin perder tiempo y, especialmente, sin restar productividad a la empresa.
La preocupación por conseguir reuniones productivas y breves llega incluso a la cúpula de las empresas más influyentes. Por ejemplo, el fundador de Amazon, Jeff Bezos, escribía en su libro Invent and Wander: The Collected Writings of Jeff Bezos que evita tener reuniones por la tarde, cuando hay más cansancio y antes de las 10 de la mañana, hora a partir de la cual considera que rinde más. El fundador de Apple, Steve Jobs, decía que es imprescindible mantener una lista pequeña de asistentes, idealmente de tres a cinco personas. También aconsejaba tener pocos puntos en la agenda y que las reuniones no duraran más de media hora.
De hecho, un estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) advierte de que el exceso de reuniones pasa factura a la productividad empresarial. La investigación explica que las empresas donde se eliminaron las reuniones tres días por semana elevaron su productividad un 73 %, lo que ayudó a reducir el estrés de la plantilla y a aumentar el bienestar general de los trabajadores. Por otro lado, los autores del estudio recomiendan utilizar aplicaciones como Slack o Teams para intercambiar información sin llegar a perder la concentración por completo y dejando las reuniones únicamente para los temas imprescindibles.
La recomendación general es que se establezca una agenda clara y unos objetivos, además de preparar el material necesario antes de comenzar una reunión, de tal forma que la conversación se centre en los asuntos importantes. También es aconsejable controlar el tiempo y calcular la duración de las intervenciones.
Tanto en la preparación de la reunión como en los momentos posteriores, existen herramientas que pueden marcar la diferencia y ayudarnos a ganar eficiencia:
Como vemos, el éxito de las reuniones tiene que ver con la preparación, el objetivo y el desarrollo de la misma. Cuando no se sigue una estrategia clara o cuando hay demasiadas reuniones, la toma de decisiones se ralentiza y se resiente su calidad, de acuerdo a un estudio de McKinsey. En una encuesta de la firma, el 61 % de los ejecutivos reconoció que al menos la mitad del tiempo que dedicaron a la toma de decisiones fue ineficaz y gran parte lo dedicaron a reuniones.
¿De qué manera puede la dirección empresarial tomar mejores decisiones comerciales en combinación con las reuniones con el resto del equipo? La firma de análisis arroja algunas preguntas clave para alcanzar mejores prácticas:
Cuando las reuniones logran mejores resultados, la empresa fomenta mejores decisiones y los asistentes elevan su motivación. Gestionar correctamente el tiempo y los objetivos, con la ayuda de la tecnología, impulsará la productividad de los equipos.