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La pandemia del COVID-19 puso sobre la mesa a escala global la importancia de la salud mental en el trabajo. Desde entonces, la búsqueda de mejores condiciones laborales, que incluyen una mayor conciliación y nuevos retos y oportunidades de desarrollo profesional, se ha ido consolidando como el principal motivo para cambiar de trabajo en España, según señala el último informe de Randstad.
En este contexto, las bajas laborales relacionadas con la salud mental alcanzaron las 466.078 hasta octubre del año pasado, frente a las 400.740 de 2019, según datos del Portal de Transparencia. Así, surge la necesidad de atajar un problema que, según la Organización Mundial de la Salud, le cuesta al mundo 12.000 millones de días laborales solo por ansiedad y depresión. La psicología empresarial se presenta como una importante herramienta para ello. A continuación, vamos a ver en qué consiste exactamente y de qué forma es recomendable implantarla.
Según la EAE Business School, la psicología empresarial es una ciencia multidisciplinar que investiga “los medios para alcanzar la mejora de la vida laboral”. Para ello, combina el estudio de la conducta humana con el mundo de los negocios con el objetivo de “lograr un desempeño eficaz y sostenible, tanto para los individuos como para las organizaciones”. En este sentido, busca hacer más eficientes a las personas y las organizaciones, a la par que alinear las necesidades de ambos.
La psicología empresarial utiliza distintos métodos de investigación sociocientífica para analizar la situación en la que se encuentra una empresa y sus trabajadores. Algunas de las herramientas más comunes en este proceso son:
Una vez recabada toda la información necesaria, la psicología empresarial aplica varias técnicas estadísticas para describir el conjunto de datos que se ha recopilado e identificar las propiedades que lo caracterizan.
Con los datos analizados, los psicólogos empresariales pueden empezar a crear un plan para mejorar la relación entre la empresa y los empleados. Este se divide en cinco fases:
Ese último paso es útil para ver si el plan resulta efectivo y, en caso contrario, poder identificar en qué puntos falla para poder rediseñarlo y adaptarlo a las nuevas necesidades.
El Colegio Oficial de Psicólogos identifica estas funciones para esta rama de la psicología:
Cuando se emplea de forma consistente, la psicología empresarial presenta numerosos beneficios. Entre ellos, la Franklin University destaca los siguientes:
Además de esto, la psicología empresarial también contribuye a mejorar la gestión del estrés laboral, detectando sus causas y los puestos de trabajo con más presión. En ese sentido, esta disciplina puede ser clave para fortalecer las relaciones en el entorno laboral, estrechando vínculos y mejorando la empatía entre compañeros.
En última instancia, la psicología empresarial puede evitar fenómenos como el burnout, que hacen que el trabajador se sienta desconectado de su empresa, de los objetivos que persigue y los valores que defiende.