Fecha de publicación:
Para las empresas, la idea de vender sus productos en otros países y de que sus marcas se vayan abriendo a nuevos mercados es muy emocionante. Es una mezcla de sentimientos que van desde la ilusión al miedo y que activa y pone en movimiento a la compañía para encontrar la manera de alcanzar un nuevo destino comercial.
Exportar es un reto de magnitud considerable. El mundo es muy grande y las regulaciones y normativas, diferentes en cada país. Tampoco se puede olvidar que salir al exterior requiere de un importante esfuerzo económico. Las empresas, pues, tienen que “medir sus fuerzas” para minimizar los riesgos a la hora de emprender la aventura de exportar.
Así que, una vez que el “gusanillo exportador” ha atacado, comienzan las preguntas. La primera, si no se tiene experiencia, es “¿cómo lo hago?”.
Responder a esa pregunta requiere de múltiples respuestas, una para cada etapa del proceso, así que comencemos por el principio, que es eligiendo la forma de entrada en un tercer país. En este blog detallamos las diferentes estrategias que puede adoptar una empresa para vender sus productos o servicios en el exterior.
“Internacionalizarse no es solo vender fuera: es repensar la empresa para competir globalmente y crecer de forma sostenible, conociendo los riesgos y aprovechando las oportunidades.” Según Teresa Fernández, directora de Banca de Empresas de Ibercaja.