Errores financieros que todos cometemos a los 20 y cómo evitarlos

Tu primer sueldo, tu primer coche, tu primer gran viaje con amigos… Los 20 son una etapa apasionante, pero también puedes caer en errores financieros. Aprende a detectarlos y, sobre todo, a no cometerlos. 

  • Finanzas a los 20: cuando empiezas a ganar tu propio dinero, llegan las primeras decisiones financieras importantes y es fácil que cometas errores. 
  • No ahorrar nada: evita este error y guarda una parte de tus ingresos cada mes. Además, es recomendable tener un colchón de tres a seis meses de gastos fijos. 
  • Más gastos que ingresos: no vivas por encima de tus posibilidades y elabora un presupuesto realista que se adapte a tus necesidades. 
  • No pensar en el futuro: aunque los veas muy lejos, puedes empezar a trabajar en objetivos a largo plazo como comprarte una casa. 
  • Querer ganar mucho en poco tiempo: lamentablemente, la mayoría de las veces el dinero no llega regalado y una misma inversión no tiene por qué salirle bien a todo el mundo. Si quieres invertir, busca asesoramiento y no imites lo que ves en redes. 
Chica joven

Los 20, esa época en la que ya eres adulto, pero con toda la vida por delante. Todos los planes y objetivos que puedas marcarte parecen pocos en comparación a todo lo que piensas que te queda por hacer. 

Aunque empiezas a tener independencia, tomar tus propias decisiones y recibir tus primeros ingresos, el control de tus finanzas personales suele pasar desapercibido. Sí, el dinero empieza a entrar en tu cuenta, pero también se va más rápido de lo que te imaginas. Aprender a gestionarlo es una de las claves para no cometer errores financieros tan comunes a estas edades. Pero, tranquilo, te enseñamos cómo evitarlos. 

Cuatro grandes errores son: 

  1. No ahorrar nada. 
  2. Gastar más de lo que ingresas. 
  3. No pensar en el futuro. 
  4. Querer ganar mucho en poco tiempo. 

Vivir al día sin ahorrar nada ni tener un fondo de emergencia

Ya sabes que solo se vive una vez, pero llevando este lema por bandera no se puede llegar muy lejos en lo financiero. Lo ideal es adquirir el hábito de ahorrar lo antes posible y crear poco a poco tu propio fondo de emergencia

De esta manera, puedes contar con un colchón para afrontar posibles imprevistos –una multa, una reparación, una renovación de matrícula…– o, simplemente, para ir llenando tu hucha. 

¿Cómo evitarlo? 

Empieza con pequeñas cantidades. Lo importante es ser constante. Por ejemplo, puedes apartar un 5 % de tus ingresos en una cuenta metas en la que organizar el ahorro en función de tus objetivos (un ordenador, un viaje, el carné de conducir…). 

Crear un fondo de emergencia es más complejo, pero muy útil. Consiste en acumular entre tres y seis meses de gastos fijos (por lo que pueda pasar): si destinas 200 euros al mes a gastos fijos, tu fondo de emergencia debería acumular entre 600 y 1200 euros. 

Gastar más de lo que ingresas y dejarte llevar por las compras impulsivas 

Cuando empiezas a ganar tu propio dinero, es fácil perder un poco el control. Pero vivir por encima de tus posibilidades no es viable ni para ti ni para nadie. Por no hablar de las compras impulsivas que, sin darte cuenta, pueden comerse tus ingresos rápidamente.  

Por eso, es muy importante que seas consciente de lo que gastas, si esos gastos merecen verdaderamente la pena y qué cantidad te puedes permitir al mes para que no se te vaya de las manos. Incluso esos pequeños caprichos del día a día que parecen insignificantes suman más de lo que piensas. 

¿Cómo evitarlo? 

Un presupuesto sencillo será tu mejor aliado. No tienes que ser un genio de la contabilidad ni conocer todos los atajos de Excel. Una libreta, las notas del móvil o la misma app de tu banco te sirven para tener a la vista los gastos, clasificarlos en categorías y detectar esos “extras” en los que se te ha ido dinero de más. 

Para los meses siguientes puedes seguir la fórmula básica del 50/30/20: destinar el 50 % de tus ingresos a gastos fijos (facturas, alquiler, transporte), el 30 % a ocio y el 20 % al ahorro o a tu fondo de emergencia. Puedes adaptar los porcentajes a tus necesidades. La idea es que el despilfarro no se apodere de ti. Un consejo: aparta el dinero que piensas destinar a tus ahorros cuando recibas el ingreso de la nómina, no esperes a final de mes para ver si sobra algo. Te sorprenderá lo que consigues con este pequeño cambio de hábitos. 

No pensar en el futuro 

A los 20 es complicado plantearte objetivos a largo plazo como independizarte, casarte o, aún más difícil, pensar en tu jubilación. Puede que todo eso todavía esté un poco lejos, pero cuanto antes te pongas manos a la obra, mejor. Cuando empieces a organizar tus finanzas, todo irá más rodado. 

Porque creer que abrir un fondo de inversión o un plan de pensiones “es cosa de mayores” es otro error. El tiempo puede correr a tu favor si sabes aprovecharlo. 

¿Cómo evitarlo? 

Da el primer paso con metas realistas y cercanas, como comprarte un coche en un año, y organiza tu ahorro en esa dirección. Cuando veas que funciona, márcate objetivos más grandes. Y, aunque todavía te queda mucho por delante, puedes empezar a ahorrar para el futuro con la ayuda de programas como Pensumo, un cashback para tu jubilación.  

Querer ganar mucho en poco tiempo

El dinero se va muy rápido si no se gestiona bien. Pero lo normal es que a tu cuenta no entre tan fácilmente. Quizás te hayas topado en redes sociales con consejos de criptobros o finfluencers para hacerte rico en poco tiempo: inversiones peculiares, criptomonedas o apuestas. Que les haya funcionado a ellos no quiere decir que tú vayas a obtener los mismos resultados, ya que hay muchas variables en juego.  

Eso no quiere decir que invertir no sea para ti. Al contrario. De hecho, es una opción para que tu dinero no pierda valor por la inflación, pero siempre y cuando te asesore alguien de confianza. 

¿Cómo evitarlo? 

Las inversiones son un campo muy amplio en el que, para actuar y beneficiarse, hay que estar bien informado. Si quieres comenzar a invertir, lo ideal es que busques el asesoramiento de un experto en tu banco y que realices previamente un test de idoneidad que te ayude a conocer tu perfil inversor. Así, trabajarás con productos que puedes dominar y entender

Además, aparte de tener a tu alcance más información que nunca, si algo tienes a tu favor es el tiempo. Incluso empezando con muy poco, siendo constante con pequeñas aportaciones periódicas y reinvirtiendo los intereses, puedes beneficiarte del efecto bola de nieve del interés compuesto y, en el largo plazo, incluso teniendo en cuenta posibles pérdidas, tus ahorros pueden crecer más de lo que crees.  

No está mal cometer errores si aprendes de ellos. Y esto es algo que puedes aplicar a tu vida y a tu bolsillo. Así que dedica tiempo a familiarizarte con los conceptos básicos de las finanzas para evitar tomar malas decisiones por desconocimiento. Y recuerda: ahorrar poco a poco, gastar de manera consciente, pensar en el largo plazo y buscar ayuda experta son los primeros pasos para alcanzar tu independencia económica y disfrutar de una buena salud financiera