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En la actualidad, es común tener una aplicación para cada tarea a realizar, como pedir comida a domicilio, ver series en streaming o escuchar música. De hecho, cada persona posee una media de 40 apps instaladas en su teléfono móvil, según estadísticas de la compañía SimForm. De ellas, se estima que solo 25 se utilizan de manera frecuente y que el resto se limitan a ocupar espacio innecesario en los dispositivos. Para abordar este problema ha surgido una nueva tendencia tecnológica: las superapps.
Una superapp, según la definición de la consultora Gartner, "es como una navaja suiza con muchas herramientas que sirven para un propósito, con la diferencia de que se pueden usar y quitar nuevas herramientas (miniaplicaciones) según las necesidades del usuario". De esta forma, las personas pueden acceder a una plataforma para diferentes servicios, que pueden ser personalizados y adaptados a las necesidades individuales. Así, en la misma app de mensajería podríamos entrar a nuestras redes sociales, consultar movimientos bancarios o jugar a videojuegos.
Además, las superapps ayudarían a evitar un fenómeno llamado "fatiga de la suscripción". Este se produce cuando existe un gran número de servicios similares que requieren suscripciones individuales, una realidad que acaba generando frustración en los consumidores. Un ejemplo de ello ha sido Netflix, que después de perder una gran cantidad de usuarios ha introducido un plan más económico con publicidad integrada para diferenciarse de la competencia.
El fenómeno de las supearpps comenzó en Asia, hecho que explica por qué la región alberga las compañías más reconocidas con esta tecnología. Aunque muchas de estas aplicaciones comparten características, cada una ofrece su propio enfoque y conjunto de servicios.
El tamaño del mercado de superapps estaba valorado en 58.600 millones de dólares (53.400 millones de euros) en 2022 y se prevé que aumente hasta alcanzar los 722.400 millones de dólares (658.300 millones de euros) en 2023, según un informe de la consultora estadounidense Allied Market Research. No obstante, de momento es una expansión ligada principalmente al territorio asiático.
En Europa se pueden encontrar algunos ejemplos similares a pequeña escala: Uber integra servicios de comida y transporte, Instagram permite acceder directamente a tiendas y Booking da la posibilidad de reservar vuelos, hoteles y otras actividades además de alojamientos. Sin embargo, aún no podemos considerarlas como superapps. "En Europa existen leyes de privacidad más estrictas que en Asia que limitan el uso de datos de terceros. Esto reduce la velocidad a la que, por ejemplo, proveedores de servicios financieros pueden lanzar nuevos productos y servicios", señala Mariona Campmany, responsable de la empresa de software Mitek Systems, en un artículo de Maldita.es.
A pesar de ello, los principales líderes de las empresas tecnológicas ya han expresado su interés en las superapps. Elon Musk planea transformar Twitter en una aplicación "para todo", Mark Zuckerberg pretende hacer algo similar con Meta y WhatsApp y Microsoft baraja lanzar una aplicación para reunir todos los servicios de la compañía. Todavía es una tecnología en desarrollo, pero con un gran potencial para los negocios que ya ha sido demostrado en el mercado asiático y que cualquier empresario debería vigilar de cerca.