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A lo largo de la historia hemos comprobado cómo los avances tecnológicos han revolucionado la sociedad. La imprenta permitió la producción masiva de libros, la máquina de vapor supuso el salto de la sociedad agrícola a la industrial y el teléfono modificó la forma en la que las personas se comunicaban entre sí. Cada invento ha traído consigo un cambio de paradigma social, una nueva manera de relacionarnos que ha alterado la forma en la que vivimos, trabajamos y organizamos las empresas. ¿Cuál es el último? La inteligencia artificial (IA).
En nuestros días también estamos experimentando otra revolución, aunque esta vez no funciona con pistones o cilindros, sino con algoritmos. De la misma manera que con otros grandes descubrimientos de la historia, la IA ha abierto una nueva ventana de posibilidades en diferentes ámbitos. Sectores como la salud, la educación o el transporte ya están experimentando una transformación profunda. La IA ya es un elemento clave más a tener en cuenta para innovar con éxito en la era digital. A juzgar por los hechos, parece que esto solo es el principio.
El ritmo al que evoluciona la inteligencia artificial es vertiginoso. De hecho, este mes de marzo se ha lanzado GPT-4, el modelo más reciente de la popular herramienta conversacional creada por OpenAI. Llega solo cuatro meses después de su versión anterior y, según sus creadores, es "más creativo y colaborativo que nunca" y puede resolver problemas de forma más precisa. Por ejemplo, algunos usuarios han conseguido resumir Don Quijote de la Mancha ordenando cada palabra secuencialmente con la siguiente letra del abecedario. Un hallazgo inaudito.
Se puede pensar que la IA es una tecnología cara y costosa, pero lo cierto es que existen muchas herramientas asequibles y fáciles de usar que pueden ayudar a los negocios a aumentar la eficiencia de sus procesos. Esto no conlleva el reemplazo de la mano de obra humana, tal y como se ha temido en ocasiones, sino deshacerse de aquellas tareas monótonas y aburridas, y centrarse en aspectos más complejos y creativos que sí necesitan de la mente humana.
Por ello, para comprobar de forma más realista su potencial, echemos un vistazo a las herramientas basadas en inteligencia artificial que podríamos aplicar a nuestro negocio:
El mundo lleva explorando las posibilidades de la inteligencia artificial desde la década de los 50, cuando Alan Turing publicó su artículo Computing Machinery and Intelligence, con el que sentó las bases. Sin embargo, como hemos comprobado, es en nuestros días cuando se está produciendo un avance sin precedentes en esta disciplina que promete cambiar el mundo en el que vivimos y, como consecuencia, la forma en la que realizamos negocios. Ya no es un tema del futuro, más propio de la ciencia ficción, sino del presente.