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El chef Yoshiaki Shiraishi abrió en 1958 el Genroku Sushi Restaurant, el primer local de running sushi del mundo. El invento del chef tuvo tanto éxito que su concepto se expandió hasta llegar a mercados tan alejados como el español. Lo curioso de esta idea tan ingeniosa es su origen. ¿Cómo se le ocurrió a Shiraishi poner platos de sushi en una cinta transportadora? La respuesta es simple: innovación cruzada con la fábrica de cerveza Asahi.
El chef aplicó la tecnología de cintas que se utilizaba en la fábrica para el transporte de botellines a su restaurante de standing sushi, en el que los clientes comen de pie. El objetivo no era otro que hacer más eficiente el trabajo en su local permitiendo, además, una mayor rotación de comensales. En resumen, de forma consciente o no, el chef utilizó lo que en la actualidad se conoce como una estrategia de innovación cruzada.
La innovación cruzada o cross-industry innovation es un tipo particular de innovación abierta que se caracteriza por imitar o transferir conocimientos, tecnologías, soluciones o modelos empresariales de unas industrias a otras “para resolver problemas, innovar o satisfacer las necesidades de organizaciones o usuarios finales”, señala un grupo de investigación de la Universidad Pablo de Olavide en el artículo Cross-industry innovation: A systematic literature review, publicado en Technovation.
Según los mismos investigadores, la innovación cruzada atrae a consultores y empresarios por los beneficios potenciales que supone, como en el caso de Shiraishi, transferir conocimientos y tecnologías de unos sectores a otros. A esto hay que añadirle otro factor: la aparición de las tecnologías interindustriales como la digitalización, el blockchain, la inteligencia artificial, la robótica o la ciencia de datos, que favorecen la aplicación de esta estrategia empresarial.
Dependiendo del sentido en el que se aplique ―hacia dentro, hacia fuera o en horizontal―, podemos distinguir tres tipos de innovación cruzada.
En función del sector y de la empresa en la que trabajemos, utilizaremos un tipo de innovación cruzada u otro. Sin embargo, la forma en que se aplica es la misma, independientemente de si se trata de innovación entrante, saliente o acoplada.
Aunque existen varias formas de describir cómo se aplica la innovación cruzada, la más utilizada está basada en el pensamiento analógico. Es decir, en la búsqueda de semejanzas entre cosas o conceptos diferentes. Cornelius Herstatt y Katharina Kalogerakis, de la Technische Universität Hamburg, dividen este proceso en varias fases en How to use analogies for breakthrough innovations:
Una vez finalizado este proceso, la solución elegida estará adaptada a las necesidades de nuestra empresa. Aunque el ejemplo del sushi parezca un caso aislado, existen numerosos ejemplos de cómo se puede aplicar esta estrategia empresarial de convergencia entre sectores.
Además de en el restaurante de Shiraishi, la tecnología de las cintas transportadoras se utiliza en sectores muy distintos entre sí, como la zona de recogida de equipajes de los aeropuertos.
Otro caso interesante es el de Dyson, que utilizó la tecnología de separación de desechos de un aserradero para diseñar su aspiradora. O la empresa Boatbound, que emplea la misma estrategia de negocio que Airbnb en el sector de alquiler temporal de barcos.
Incluso la naturaleza puede convertirse en una fuente de inspiración para la innovación cruzada. El pico del martín pescador fue clave para mejorar la aerodinámica de los trenes bala hace más de 30 años en Japón. El punto está en descubrir cómo adaptar las invenciones de otros sectores para dar solución a los problemas que puedan surgir en el nuestro, o viceversa.