Rentabilidad del regadío: cultivos, tecnología y financiación

El sector agrario avanza hacia un modelo empresarial donde se tienen en cuenta tanto la elección de cultivos como la integración de la tecnología y el análisis de la demanda del consumidor. Estos aspectos, junto con herramientas financieras como el IFGC (Instrumento Financiero de Gestión Centralizada), contribuyen a garantizar la rentabilidad y la sostenibilidad de las explotaciones agrarias.

Cambio hacia una gestión empresarial. El agricultor debe adoptar una mentalidad estratégica, analizando el clima, el suelo y los hábitos de consumo a la hora de decidir el tipo de cultivo que quiere plantar.
Modelos de cultivo “supereficientes”. El sistema de plantación en seto para cultivos leñosos como el olivo, el pistacho o el almendro permite optimizar el espacio, facilita la mecanización y reduce significativamente los costes de producción. 
Rentabilidad mediante la diversificación. La elección de cultivos debe adaptarse al entorno, buscando siempre que el producto sea capaz de costear su sistema de producción. 
Acceso a financiación mediante el IFGC. El Instrumento Financiero de Gestión Centralizada (IFGC) facilita el crédito a jóvenes agricultores y ganaderos, ofreciendo tramitación rápida y garantías cubiertas por los fondos FEADER.
 

Ponentes hablando al público en una jornada técnica.

La modernización del regadío no es solo una cuestión de renovar o mejorar infraestructuras, sino que supone un cambio profundo en la gestión empresarial de las explotaciones agrarias. La jornada técnica "Inversión inteligente en regadío de alto rendimiento" organizada por Ibercaja en el marco de FIMA 2026 analizó, por un lado, los diferentes sistemas de riego y su eficiencia ante la demanda hídrica y los costes energéticos; y, por otro, analizó la planificación y la elección de cultivos para mejorar la rentabilidad en función de las demandas del consumidor.

Cultivar pensando en el consumidor


La jornada, que cerró el ciclo dedicado a temas de interés para el sector agroindustrial como la fiscalidad y el relevo generacional y la aplicación de la inteligencia artificial en la agricultura, puso de relieve que el sector agrario se encuentra en un momento de transformación en el que las decisiones productivas deben apoyarse cada vez más en criterios técnicos, económicos y de mercado. En este sentido, Chus Verón, CEO de Viveros Verón, subrayó la necesidad de un cambio cultural dentro del sector. “Cuando se hace una plantación hay que realizar una planificación estratégica a 12 o 15 años analizando el clima, el suelo y el mercado. El agricultor tiene que cambiar la mentalidad y pensar como un empresario”, explicó. Según señaló, muchas decisiones agrícolas deberían comenzar analizando la demanda del mercado y el destino comercial de la producción. “Hay que empezar por el final: pensar qué quiere comprar el consumidor y qué vamos a poner en el lineal del supermercado antes de tomar ninguna decisión”, añadió.
 

Elección de cultivos “supereficientes”


Durante la jornada se analizaron diferentes modelos productivos y su potencial en las zonas de regadío. José Manuel Lacarte, director comercial de Agromillora Iberia, destacó que la eficiencia productiva depende tanto de la genética vegetal como del sistema agronómico utilizado. En su opinión, el sector debe avanzar hacia nuevos modelos de plantación más eficientes. “Hay que cambiar el paradigma incorporando tecnología e inteligencia artificial en el sistema agronómico. Apostó por los cultivos leñosos “supereficientes” como el almendro, el pistacho o el olivo bajo el modelo de setos. Este sistema "permite aumentar la eficiencia productiva optimizando el espacio, la mecanización y reduciendo los costes de producción".
 

Cultivos rentables


Desde el punto de vista de los cultivos extensivos, los asesores técnicos de Agroalce Adrián Polo y Pedro Oseñalde analizaron diferentes alternativas productivas adaptadas a las condiciones de Aragón, donde hay una alta evaporación, se requieren dotaciones de riego de entre 5.000 y 7.000 metros cúbicos por hectárea y donde el coste energético representa un factor clave para la rentabilidad. “El agricultor no controla el precio de mercado, pero sí puede actuar sobre el manejo del cultivo, el sistema de riego y los costes de producción. El cultivo debe ser capaz de pagar el sistema”, señalaron.


En este contexto se analizaron diferentes cultivos como el maíz, caracterizado por su alta productividad y bajo riesgo; la alfalfa, que aporta estabilidad económica; o la soja, un cultivo emergente en Aragón que requiere menos agua y fertilización nitrogenada y que presenta un creciente interés industrial vinculado a la producción de proteína vegetal. Los expertos también destacaron que la diversificación de cultivos puede reducir riesgos y mejorar la estabilidad económica de las explotaciones.
 

Financiación a través del IFGC


Para ejecutar estas transformaciones, se presentaron herramientas financieras novedosas como el Instrumento Financiero de Gestión Centralizada (IFGC). Carolina Gutiérrez, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, explicó que este mecanismo busca facilitar el acceso al crédito a jóvenes y agricultores sin historial crediticio previo.


Las ventajas competitivas de este instrumento incluyen:


• Tramitación exprés. Gestión en 1 o 2 meses con requisitos más laxos que una subvención convencional.
• Compatibilidad. Puede solicitarse de forma independiente o combinarse con otras ayudas.
• Garantías. Los fondos FEADER cubren buena parte del riesgo en caso de impago.


En el contexto regional, Saúl Ramón Avellanas, jefe de Servicio de Modernización de Explotaciones Agrarias del Gobierno de Aragón, explicó que en Aragón se han destinado 8 millones de euros a entidades bancarias para estos créditos. Estas ayudas pueden alcanzar hasta los 10 millones de euros para inversiones en explotaciones y 3 millones para el establecimiento de jóvenes agricultores en la comunidad.
 

La agricultura del futuro pasa por planificar las inversiones eligiendo cultivos adaptados a las condiciones agronómicas y de mercado, incorporando tecnología y aprovechando las herramientas financieras disponibles.