Guerra en Oriente Medio: volatilidad e incertidumbre en los mercados y en los precios energéticos

El conflicto está provocando una fuerte volatilidad tanto en los precios del petróleo como en los mercados financieros. La frágil tregua entre Estados Unidos e Irán para avanzar en negociaciones de paz ha traído una relativa calma, pero sigue existiendo un amplio abanico de escenarios posibles para el desarrollo y desenlace del conflicto.

Incertidumbre y volatilidad por el conflicto. La guerra en Oriente Medio está provocando una fuerte inestabilidad tanto en los mercados financieros como en los precios de la energía.
El estrecho de Ormuz como factor determinante. El impacto económico global dependerá del tiempo que este paso clave permanezca cerrado al tráfico marítimo y de los daños en las infraestructuras productivas.
Impacto en los precios de la energía. El precio del petróleo ha vuelto a niveles similares a los de 2022, mientras que el del gas, por ahora menos afectado, podría encarecerse si las restricciones continúan hasta el invierno.
Consecuencias macroeconómicas. Toda esta situación se traducirá en una mayor inflación, tipos de interés más altos y un crecimiento económico global menor de lo previsto a finales de 2025.
 

El estrecho de Ormuz, clave del impacto económico


Según Martínez, dos factores concretos determinarán el impacto económico de esta situación: la duración del cierre del estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, vía clave para el suministro mundial de petróleo, gas y fertilizantes, y la gravedad de los daños sobre la infraestructura productiva de estos materiales. Ambos factores determinarán en qué medida se verán afectados la inflación y el crecimiento a escala mundial.
En Europa se conoce el precedente de la guerra de Ucrania, que también provocó un shock energético inflacionista. Sin embargo, existen diferencias relevantes. Cuando empezó la guerra de Ucrania en febrero de 2022, ya se había producido una fuerte aceleración de los precios derivada de la recuperación de la demanda tras las restricciones pandémicas, pues fue más rápida que la de la oferta y convivió con unas políticas fiscales y monetarias muy expansivas. Además, el IPC en la Zona Euro crecía al 5,9% interanual en febrero de 2022 frente a un 1,9% en febrero de 2026.
 

Movimientos en el petróleo y el gas


Los precios del petróleo alcanzados a principios de abril eran similares a los del mismo periodo de 2022, pero los del gas no se han visto tan afectados. En sentido contrario, el precio del crudo puede dispararse si se ve dañada la capacidad de producción en Oriente Medio o se alarga el cierre del estrecho, y el del gas se tensionaría si las restricciones continúan conforme avance el periodo de almacenamiento de los depósitos europeos que precede al invierno.
 

Consecuencias macroeconómicas: inflación, tipos y crecimiento


Esta nueva situación supondrá un entorno de mayor crecimiento de los precios, tipos de interés algo más elevados y menor expansión económica de lo que se preveía a finales de 2025. Las primeras revisiones oficiales de las previsiones apuntan ya en esta dirección: el impacto en los escenarios centrales es limitado, pero existe una incertidumbre muy elevada ante la posibilidad de que se materialicen escenarios de mayor conflictividad y encarecimiento de las materias primas energéticas.