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El inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán han provocado una escalada del conflicto de imprevisibles consecuencias. Aun así, la reacción de los mercados financieros ha sido menos extrema que en otros episodios comparables, probablemente por la sucesión de eventos imprevistos y de elevado impacto durante los últimos años.
El entorno económico internacional ha estado marcado en las últimas semanas, de nuevo, por la incertidumbre. Así lo desvela el informe de coyuntura económica de Ibercaja elaborado por Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja, este mes de marzo.
Los aranceles implementados por la administración Trump al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional, es decir, la mayoría quitando los relativos a la seguridad nacional por el artículo 232 (acero, aluminio, cobre, automóviles, madera o ciertos semiconductores) y los de prácticas desleales por el artículo 301 (productos de China relacionados con la propiedad intelectual), han sido suspendidos por el Tribunal Supremo. Esto ha llevado al establecimiento de un arancel global del 10%, que se prevé que pueda elevarse hasta el 15%, durante 150 días.
Sin embargo, este episodio ha quedado en un segundo plano por la situación geopolítica. Tal y como apunta Martínez, “este acontecimiento ha quedado eclipsado con el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, que descabezaron el régimen y han provocado una escalada del conflicto de imprevisibles consecuencias”. Aun así, la reacción de los mercados financieros ha sido menos extrema que en otros episodios comparables, probablemente por la sucesión de eventos imprevistos y de elevado impacto durante los últimos años.
Donde sí se han producido movimientos de calado ha sido en las materias primas energéticas. Los precios del petróleo y del gas se han incrementado para pasar a tener una influencia alcista sobre las cadenas de precios, algo que contrasta con lo ocurrido en los últimos meses. En cualquier caso, aunque la subida ha sido notable, los niveles alcanzados todavía están lejos de los registrados tras el inicio de la guerra de Ucrania y parecen estar poniendo en precio un escenario de interrupción del suministro a través del estrecho de Ormuz bastante breve.
Si no se producen subidas adicionales de los precios energéticos, el impacto sobre la economía mundial podría ser relativamente modesto. No obstante, no se pueden descartar escenarios más negativos, ya que todo dependerá de cómo evolucione la guerra.
Los tipos de interés a corto plazo reflejan una mayor preocupación por la evolución de los precios, pues podría requerir una política monetaria menos laxa de lo que se preveía por parte de los bancos centrales. Por su parte, los tipos a largo plazo han subido tras una leve moderación. Esto indica que no se está comprando de forma masiva deuda pública como activo refugio, aunque sí se aprecia un leve incremento de los diferenciales como reflejo de la mayor aversión al riesgo.
Esta mayor aversión al riesgo se ha traducido en una notable corrección bursátil, especialmente después de las fuertes subidas que habían registrado los mercados durante 2025 y en las primeras semanas de 2026.