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La diversidad, equidad, inclusión y pertenencia (DEIB en las siglas en inglés: diversity, equity, inclusion, belonging) están cada vez más presentes en las políticas empresariales. Llevar a cabo una estrategia DEIB efectiva es clave si las compañías no quieren quedarse a la cola en innovación, talento y productividad. Supone un cambio estructural y de cultura corporativa que requiere la implicación de todos los niveles organizativos y que, a la larga, repercute en la mejora de la competitividad de las empresas.
La diversidad en las empresas tiene un impacto positivo en las organizaciones, según los datos que recoge el artículo de Expansión sobre el estudio llevado a cabo por AdQualis Human Results:
La estrategia DEIB se basa en cuatro factores:
Para José Ignacio Oto, director de Personas de Ibercaja, “disponemos de un Plan que refuerza la vinculación del principio de igualdad a todas las políticas de gestión de personas, garantizando la promoción del desarrollo continuo de capacidades y habilidades, gestionando el talento, que no entiende de género; con medidas de conciliación familiar que permitan a todos los empleados lograr un equilibrio entre su faceta personal, familiar y laboral”.
Realizar análisis cualitativos mediante focus group o encuestas anónimas y cuantitativos para conocer las experiencias y necesidades que manifiestan los trabajadores, así como para obtener una radiografía exacta de la representación de los empleados y detectar áreas en las que hay que mejorar.
A partir de los análisis, encuestas y entrevistas realizadas a la plantilla, elaborar acciones concretas alineadas con los objetivos, realistas y alcanzables, propios de la empresa.
Puesta en marcha de las acciones, contando con la implicación a todos los niveles de la organización, desde la dirección al departamento de Recursos Humanos y la plantilla en general.
Ejecutar programas de formación y sensibilización, de manera que pase a formar parte de la cultura y los valores corporativos de la organización.
Para que los cambios sean efectivos, no solo hay que disponer de recursos económicos para acciones de formación, también deben fomentarse prácticas laborales y políticas de contratación que refuercen la inclusión y la equidad.
Ser transparente, manteniendo la confidencialidad, y compartir los objetivos y logros para que haya una mayor concienciación e implicación por parte de todos.