Oportunidad para invertir en deuda corporativa

La deuda corporativa ha permitido sortear posibles problemas de liquidez de muchas empresas privadas asegurándose la financiación a largo plazo. ¿Cuál es la tendencia para 2021? ¿Cuáles serán los sectores más beneficiados por la deuda corporativa?

Oportunidad para invertir en deuda corporativa

El 10 de diciembre, la subasta española del bono a 10 años centró muchos de los titulares de los periódicos, tanto económicos como de información general: por primera vez, España colocaba deuda pública con interés negativo a ese plazo, engrosando la lista de países europeos en hacerlo. El apoyo del Banco Central Europeo (BCE) volvía a ser crucial para definir un hecho impensable hace algunos años: que los países de la zona euro no solo no pagaran por pedir dinero prestado, sino que además obtuvieran una pequeña retribución por endeudarse.

El sector privado también ha sido beneficiado por los programas de compra de activos. Y este hecho, en un contexto de fuerte desaceleración económica, con un desplome del gasto y del consumo privado, tiene un gran efecto: para muchas empresas privadas, la posibilidad de continuar financiándose a niveles históricamente bajos a través de la deuda corporativa ha sido fundamental. ¿Por qué? Porque les ha permitido sortear los posibles problemas de liquidez, e incluso mejorar su estructura de deuda, a través de la recompra de sus vencimientos más cortos, asegurándose la financiación a largo plazo.

Parece que esta tendencia va a continuar a lo largo de 2021, como se puede deducir de la ampliación del programa de compra de deuda anunciada recientemente por la presidenta del BCE, Christine Lagarde.

Esto quiere decir que los diferenciales privados se van a continuar estrechando. Ante esta situación, ¿cuáles serán los sectores más beneficiados por la deuda corporativa? Posiblemente, los que hayan tenido menor recorrido en 2020.

Una vez que los datos de crecimiento y consumo empiecen a mejorar, las compañías con un mayor nivel de apalancamiento comenzarán a mejorar sus perspectivas, lo que generará mayor confianza de los inversores que siguen buscando rentabilidad en un entorno de tipos mayoritariamente negativo -el porcentaje de emisiones en euros en terreno negativo se sitúa en la actualidad en el entorno del 65%-.

Más aún si se tiene en cuenta que, a pesar del contexto provocado por la pandemia de la Covid-19, el nivel de impago en las compañías de alto rendimiento (‘high yield’) apenas ha repuntado, y que la búsqueda de rentabilidad pasa necesariamente por asumir un mayor nivel de riesgo.

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04 de enero de 2021